Siempre se ha considerado que las mujeres son más propensas a la religión que los hombres. En España hay 1.000 monjes de clausura. Y 13.000 monjas de clausura. La Constitución de 1931 otorgó el voto a las mujeres por primera vez. Sólamente Clara Campoamor defendía la idoneidad del sufragio femenino, Victoria Kent, Nelken y una gran parte de la izquierda española era muy reacia a conceder el derecho al voto a la mujer, ya que pensaban que podían ser manipuladas por la iglesia para votar a la derecha. Las elecciones de noviembre de 1933 fueron ganadas por la derecha, pero la mayoría de los historiadores opinan que se debió más a la abstención de una parte de la izquierda motivada por el desencanto y, sobre todo, por los Sucesos de Casas Viejas, que por la influencia del factor femenino. En la sociedad franquista benalupense las mujeres acudían más a la iglesia que los hombres. Razones hay varias. Mientras que los hombres tenían otros lugares para socializarse como los bares, a las mujeres la asistencia a misa les permitía el contacto con otras mujeres. Se dice que el hombre, generalizando, necesita más la evidencia empírica para creer, mientras que la condición femenina acepta más fácilmente el hecho religioso. También he leído por ahí, que la mujer tiende a centrarse en este tipo de espiritualidad, mientras que el hombre suele reemplazar la fe por el estado y el partido, por la política en definitiva. O que la mujer es menos reacia a las tradiciones y ritos culturales. En esta fotografía de los años sesenta en la calle San Juan durante la proceción del Corpus Cristo la sociedad franquista está claramente reflejada. Las fuerzas vivas se arremolinan entorno al cura y el paso principal, todos son hombres. Precede el paso una doble fila donde las mujeres son abrumadora mayoría, los únicos hombres que marchan son los hijos pequeños, que al estar cuidado de las madres las acompañan. A mí me parece que más que una cuestión genética lo es cultural. En el franquismo a los hombres se les identificaba con la razón, a las mujeres con el sentimiento. Ello está cambiando en la actualidad, aunque lentamente.
