La laguna de La Janda fue el mayor humedal interior de Europa. De origen tectónico, se inundaba anualmente en la estación de lluvias, para perder el agua en la estación seca. Es con la llegada del Nuevo Régimen cuando surge el planteamiento de acabar con la laguna de la Janda. Los primeros intentos de desecación de la laguna de la Janda datan del siglo XIX. Tengo documentado uno de Segismundo Moret en 1832. «Pero fue la Ley de desecación y saneamiento de lagunas, marismas y terrenos pantanosos, también llamada Ley Cambó —por el Ministro de Fomento que la suscribió (1918)—, la base jurídica esencial sobre la que se llevaron a cabo en España la mayor parte de las desecaciones de humedales. El firme propósito de Cambó era acelerar la desecación de los humedales (tanto continentales como costeros), fundamentándose en los dos motivos tradicionales que impulsaron los saneamientos desde que la técnica lo permitió: la sanidad y la agricultura». En las actas capitulares del archivo de Medina Sidonia se conserva una comunicación del 21-11-1932, en la que el Ministerio de Fomento no accede a «la construcción de un pantano o la desecación de la laguna de la Janda que por su situación es causa de paludismo, en el sentido de no ser posible. Lo primero por no tener condiciones el sitio para obra de esta naturaleza e indicando en cuanto a lo de la desecación que debía requerirse la cooperación de los ayuntamientos interesados«. Será en las especiales circunstancias de los años sesenta, en pleno desarrollismo franquista cuando esta obra se lleve a cabo. Podemos leer en las actas capitulares del Ayuntamiento de Medina de 27-6-1962: «Por el Sr. Alcalde se puso en conocimiento de la Corporación que en la sesión que en el día de hoy había celebrado la Excma Diputación Provincial había acordado la financiación del proyecto para poner en regadío diez mil hectáreas de terreno en los términos de Alcalá de los Gazules y Medina Sidonia que beneficiaria grandemente al sector de Benalup de Sidonia; acordándose el congratularse de tal proyecto que se felicite por ello a la Corporación Provincial». Pese a lo aquí dicho, nos consta que hubo sectores locales que se opusieron a esa obra, y no por motivos ecologistas o conservacionistas, precisamente. He escrito varias veces ya que son evidentes los beneficios económicos y los perjuicios medioambientales, que afectaron a una de las zonas más ricas ecológicamente de Europa (vease la leyenda del bosque encantado), y que estoy totalmente convencido de que obra de esa envergadura no se haría en los tiempos actuales. La historia de la desecación de la laguna de la Janda es otro episodio más en esta tierra visceral y radical, que no se puede ni entender, ni valorar fuera de las excepcionales circunstancias históricas que en esta tierra se han desarrollado. Bajo mi punto de vista, se equivocaría quien quisiera valorar esa actuación desde presupuestos actuales.
Mañana voy a publicar un vídeo que he realizado con fotos sobre La Laguna, espero que os guste, lo comentéis si procede y al menos lo valoréis.
El primer mapa es
de J. Llobet (año 1748), el segundo es de 1940 y el tercero del siglo XIX.

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