Sin prisa, pero sin pausa quiero ir dando a conocer las fotografías de Mintz. Son muchas, pero ese es el deseo de la familia y estoy encantado en colaborar. Hoy le va a tocar el turno a Pepito Fernández. He encontrado en un periódico de junio del 93 (ese tipo de magníficas iniciativas donde el agua hierve mucho y se gasta pronto) «La Gaceta de Benalup» la siguiente crónica firmada por J.R.B: «Nos dejó Pepito Fernández, como cariñosamente le llamábamos. Él fue un enamorado de Benalup, su pueblo, y disfrutó de ver su transformación en los últimos años, aunque no pudo asistir, como tanto deseaba, a la inauguración del magnífico Instituto, que era su gran ilusión, pensando que en el desarrollo cultural de la juventud y por supuesto de sus hijos. Era un hombre de amena conversación, ocurrente y derrochante de simpatía. Todavía recuerdan los mayores, cuando al principio de la década de los años cincuenta, cuando en compañía de Ángel Guillén y de Juan Ricardo Rodríguez, por desgracia también fallecidos, organizó a sus expensas una recogida de firmas, en presencia de un notario, pidiendo al Ayuntamiento de Medina la Independencia de Benalup, previamente anunciada en pasquines repartidos por todo el pueblo. Este acto se celebró en el entonces cine de Verano, y por lo visto, ante denuncia del municipio, tuvieron que comparecer en el Cuartel de la Guardia Civil, y el proyecto se fue al agua, ya que en aquellos tiempos «no estaba el horno para bollos». Fue un entusiasta de todo lo que fuese progreso para el pueblo. Fue un buen padre para sus hijos y su mayor disfrute era estar con ellos y su esposa. Hemos perdido un gran amigo. Benalup lo tendrá siempre en su memoria. Descanse en paz.» Cuando transcribía eso del instituto me venía a la mente la frugalidad del tiempo y el hecho de que he sido profesor de cinco de sus hijos, y cuanto de cierto es eso de «el desarrollo cultural de la juventud y por supuesto de sus hijos«. También me he acordado de las muchas veces que me han contado lo de los pasquines y como fueron el grupo de los «educados» (médicos, maestros, veterinarios…) y los más desahogados económicamente los que lideraron la protesta por la dependencia de Medina en el franquismo. Lo que más me ha llamado la atención es cuando lo adjetiva como «ocurrente«. Es de las mejores anécdotas que yo he escuchado. Pese a lo que quieran decir y aparentar la política ha existido desde que el hombre vive en sociedad. En el franquismo también. En la década de los sesenta dentro de los que participaban en el pueblo en las elecciones a través de la institución de las cabeza de familia había varios bandos. Una vez ganaron los partidarios de él y de su primo Nicolás. Estaban celebrándolo en el bar Resbalón cuando este propuso en un acto propio de los que ganan, quieren hacer cosas, les gusta mandar y además son impacientes, que había que uniformar a los dos funcionarios del Ayuntamiento. Cuenta que Pepito Fernández accedió a la iniciativa, pero con la condición que él costeaba el traje de Mota, Nicolás pagaría el de Nono que era más alto. Está claro que la política de aquella época era distinta a la de ahora, ya que nadie se plantea pagar de su bolsillo los trajes a los funcionarios. Esta sección de cosas que pasaron puede ser todo lo interesante que vosotros queráis con las anécdotas y cosas que sucedieron que me mandéis.
