Ramón J. Sender y Eduardo de Guzmán estuvieron en Casas Viejas para contar de cerca los hechos a sus
lectores. Ramón J. Sender publicó más tarde sus artículos de La Libertad en dos libros, Casas Viejas (1933) Editorial Cenit y la versión corregida y aumentada Viaje a la aldea del crimen (1934) de la imprenta Juan Pueyo. En ellos el autor pretende lograr una interacción entre la objetividad y la subjetividad. Los artículos de Sender fueron publicados en tres series: “Tormenta en el sur”, “Después de la tragedia” y “Regreso a Casas Viejas. En sus artículos Sender dio más importancia a los vecinos asesinados en la choza que a los propios fusilados llegando incluso a confundir sus nombres, relatar escenas de dudosa existencia o mezclar unos nombres o parentescos con otros. Jerome Mintz critica la obra de Sender de esta manera: “Como otras obras de propaganda, el Viaje no alcanzó ni alto nivel artístico ni exactitud. Fundamentalmente, sólo sirvió para denigrar al gobierno de Manuel Azaña”. Si bien resulta indudable que el libro es una obra de propaganda no es menos indudable que Viaje a la aldea del crimen sí alcanzó un alto nivel artístico, no sólo por su innovación en la teoría periodística sino por la calidad de la prosa del primer Sender. Sender recuperó Los Sucesos de Casas Viejas como tema literario en 1952 con la novela El verdugo afable, en los capítulos XIII, XIV y XV. La desesperanza y la soledad que produjo la guerra civil en Ramón Sender hizo que reflexionase acerca de lo sucedido ya sin intención de repartir culpas y responsabilidades, para él la Humanidad entera sería culpable de lo ocurrido en España y en concreto en Casas Viejas.”De aquellos hechos no era culpable un oficial de la guardia civil, ni un ministro, ni un gobierno. De hechos como aquéllos era culpable la humanidad entera”. Pese a las inexactitudes y errores históricos que contienen los libros de Sender sobre los Sucesos de Casas Viejas, hoy en día no deja de reconocerse su valor artístico y el hecho de que Sender fue el gran propagador de estos hechos y el primer hacedor de “La leyenda de Casas Viejas”
Con los datos de Maria Losada Urigüen