Cuando estudiamos la población benalupense nos encontramos con problemas que no los tienen otros municipios. La falta de datos, la falsedad en ellos y la dificultad de discernir entre los verdaderos y los falsos caracteriza nuestra demografía y nuestra historia. La causa de esto también está en nuestra evolución histórica, y, en concreto, en el hecho de que la pertencencia a Medina hasta el año 1991 dificulta el estudio demográfico. No obstante, me parece necesario adentrarnos en este campo para establecer, aclarar y anclar algunos datos e ideas al respecto. De los 369 habitantes que había en el censo de 1838, a los 7139 del 2008 ha habido un crecimiento muy importante. Pero, al igual que la historia no es un camino de rosas sobre el progreso continuado, el crecimiento demográfico no ha sido tampoco lineal. Hubo un gran crecimiento a finales del siglo XIX y del XX, un estancamiento a principios del pasado siglo, una regresión en la década de los treinta y una gran crisis demográfica en la década de los sesenta. El siglo XIX lo voy a dejar para otras entradas que estoy preparando, centrádome hoy en la segunda mitad del siglo XX. Dice Antonio Luís Rodríguez Cabañas que «en los preludios de los años sesenta contaba Benalup con 5.850 habitantes«, posiblemente incluiría los de Malcocinado. En 1971 había 2994. El dato es escalofriante. Se había perdido en una década cerca de la mitad de la población. En toda la España meridional y rural la crisis de la agricultura tradicional supuso una sangría demográfica importante, pero que él exodo rural significara la pérdida del 50% de la población es un dato monumental. Será en la década de los setenta y los ochenta cuando se produzca la recuperación demográfica, en 1985 hay 4985 habitantes, en 1991, el año de la segregación 5555 habitantes y hasta 1995 no se recupera el nivel de principios de los sesenta. Luego el ritmo ha seguido siendo alto, pero no ha llegado a las cotas de 1970 a 1985.
Cuando estudiamos la población benalupense nos encontramos con problemas que no los tienen otros municipios. La falta de datos, la falsedad en ellos y la dificultad de discernir entre los verdaderos y los falsos caracteriza nuestra demografía y nuestra historia. La causa de esto también está en nuestra evolución histórica, y, en concreto, en el hecho de que la pertencencia a Medina hasta el año 1991 dificulta el estudio demográfico. No obstante, me parece necesario adentrarnos en este campo para establecer, aclarar y anclar algunos datos e ideas al respecto. De los 369 habitantes que había en el censo de 1838, a los 7139 del 2008 ha habido un crecimiento muy importante. Pero, al igual que la historia no es un camino de rosas sobre el progreso continuado, el crecimiento demográfico no ha sido tampoco lineal. Hubo un gran crecimiento a finales del siglo XIX y del XX, un estancamiento a principios del pasado siglo, una regresión en la década de los treinta y una gran crisis demográfica en la década de los sesenta. El siglo XIX lo voy a dejar para otras entradas que estoy preparando, centrádome hoy en la segunda mitad del siglo XX. Dice Antonio Luís Rodríguez Cabañas que «en los preludios de los años sesenta contaba Benalup con 5.850 habitantes«, posiblemente incluiría los de Malcocinado. En 1971 había 2994. El dato es escalofriante. Se había perdido en una década cerca de la mitad de la población. En toda la España meridional y rural la crisis de la agricultura tradicional supuso una sangría demográfica importante, pero que él exodo rural significara la pérdida del 50% de la población es un dato monumental. Será en la década de los setenta y los ochenta cuando se produzca la recuperación demográfica, en 1985 hay 4985 habitantes, en 1991, el año de la segregación 5555 habitantes y hasta 1995 no se recupera el nivel de principios de los sesenta. Luego el ritmo ha seguido siendo alto, pero no ha llegado a las cotas de 1970 a 1985. 