Los dos servicios públicos básicos de la población son la educación y la sanidad. A principios de la segunda mitad del siglo XIX, Casas Viejas que contaba ya con «seiscientas almas» no tiene ni maestro ni médico, las autoridades provinciales conminan a Medina para que cree las plazas necesarias, el Ayuntamiento se niega. Veamos el proceso a través de las actas capitulares. En la del 8-12-59 se puede leer: «Se vio una orden de la jefatura de instrucción pública de esta Provincia con fecha cinco del actual por la que invita a esta Corporación para que se proceda al establecimiento de una escuela de niños en Casas Viejas y la Corporación inteleligenciada nombró una Comisión para que tomando cuanto antecedentes sean precisos le ilustre en otra sesión«. El 17 de enero del 60 se acuerda: “Que la Comisión nombrada haga el informe que le está pedido a la mayor brevedad posible” . El 6 del 8 del 63 se lee un escrito del gobernador en el que se le informa de una petición del capellán de la ermita de Casas Viejas para que “se establezca en aquel punto una haula de instrucción primaria para que los niños de las familias allí establecidas reciban la debida educación y creyendo la misma atendible la citada solicitud ha acordado dirigirse a esta Corporación para que con devolución se le informe cuanto se le ofrezca sobre el particular y si cree conveniente. La Corporación inteligenciada acordó pase a informe de la Junta de instrucción primaria de esta Ciudad«. Esta táctica de tirar balones fuera y de posponer el asunto con la excusa de la creación de comisiones, es más acentuado en el caso de la plaza de médico. En el cabildo de 23-4-63 se lee un escrito del gobernador al alcalde en el que le dice que: “habiendo llegado a sus noticias que en el radio de la Aldea de Casas Viejas distrito municipal de esta Ciudad existen seiscientas almas no contando con los que allí concurren de los puntos más inmediatos sin tener a quien recurrir en caso de padecimientos físicos por la carencia absoluta de personas que puedan prestar” le pide a la Corporación que tome medidas para solucionar la situación, a lo que la Corporación acuerda: “ que el Sr Presidente reuna cuantos antecedentes juzgue precisos y proponga lo que deba ejecutarse en otra sesión”. Cuando termina el año, pasado las fiestas navideñas, el primer cabildo del año 64 se vuelve a tocar el tema, pues ante la pasividad de la corporación medinense, el gobernador sigue insistiendo. «Se vio otra orden del mismo Señor Gobernador fechada el cuatro del actual por la que se sirve recordar el cumplimiento de la del diez y siete de Abril del año último con la que manifestó que...« y repite las mismas palabras que en el cabildo de 23 de Abril del 63, a la que le responde: «considerando que el Caserío de Casas Viejas lejos de tener la importancia de una aldea es una reunión de vencidarios donde se acogen algunos vecinos de esta ciudad con casa abierta en ella por hallarse más inmediata a sus labores y otros trabajadores que acuden de diferentes puntos a dedicarse a las mismas labores, sin que la primera y mucha parte de los segundos dejen de tener casa en este Ciudad para ocurrir a sus necesidades. Que el número de vecinos consistente en aquel punto es el de ciento treinta, mucho menor que el que había cuando se instaló en él la guardia civil, porque algunos tuvieron que marchar a su pueblo por no ser tan inmediatamente vigilador« La fotografía es del libro Medina Sidonia, más de un siglo de imágenes, de Miguel Roa. Se trata de un día de fiesta en la Alameda, en los años 20
