La parte septentrional de la plaza lo ocupa el bar de Ricardo y la casa de las Alcantara. En la magnífica foto de Campúa, del año 1933, se observa como este edificio formaba parte de una sola unidad. Parece que lo construyó un tal Cantalejo, el mismo que el patio donde detuvieron y maltrataron a Manuel Quijada, en los Sucesos. Este Cantalejo era un medinense que tenía muchas propiedades en Casas Viejas. Entre ellas, el patio que lleva su nombre, la tienda de las Alcántara y la casa que hoy nos ocupa. Cuando murió Cantalejo, su albacea, un miembro de la familia Alcantara, heredó sus propiedades, ya que previamente se había separado y pleiteado con su mujer. Posteriormente, a principios del siglo XX, le venden la parte izquierda de la casa a Ricardo Rodríguez, el abuelo del actual. Según podemos observar en la fotografía, la parte derecha la de los Alcantara ha sufrido grandes transformaciones, la de la izquierda, la de la familia Rodríguez se ha mantenido igual, salvo la realización de la marquesina. Esta fue construida por Ricardo Rodríguez Pérez-Blanco en 1951, como aparece en un documento, del 10 de junio de 1952. Pese a su relativa modernidad, la marquesina se ha convertido en uno de los iconos y referentes del urbanismo del pueblo. El bar de Ricardo es de los pocos lugares del pueblo donde parece que el tiempo se ha detenido y se conserva la esencia de lo de siempre. No obstante, debido a la importancia de los edificios que constituyen la plaza estamos ante el espacio público menos modificado de Benalup-Casas Viejas. Antes de subir por la calle San Juan nos detenemos en el bar el Tato, la antigua tienda de Montiano, el bar más antiguo del pueblo y uno de los lugares históricos. Aquí estableció el capitán Rojas su cuartel general y aquí durmieron cuando les quisieron pegar Eduardo de Guzmán y Ramón J. Sender. Posada, tienda, bar, pub… situado en la esquina de la Alameda ha sido testigo privilegiado de todos los acontecimientos del pueblo.
