Me he topado en la revista Parthenón con el pregón de Santo con motivo de las bodas de plata de la Cueva, con el repectivo permiso lo voy a reproducir en este blog.
Aunque lo que pregonamos aquí es el 25 aniversario como discoteca de
Paco el del Horno fue un personaje de los que salen muy de tarde en tarde en un pueblo y, bajo mi punto de vista, con dos virtudes fundamentales: imaginación y cabezonería.
El ser imaginativo, sobre todo en el propio pueblo de uno, desata normalmente las envidias y las iras de los que no lo son que, en venganza por ello, le llaman, por detrás por supuesto, loco o bebedor; la verdad es que el que es imaginativo realmente tiene que hacerse el loco o tomarse unas copas todos los días para no escuchar esos mismos que después disfrutan si la idea fracasa para decirte ufánandose consoladoramente: “¡Ya te lo avisé yo”!. Y, si la idea sale al final bien, te dan palmaditas en la espalda y te sueltan: “¿te acuerdas que estuvimos hablando y te di yo la idea?”
Pues bien, con esa imaginación, con esa cabezonería, con los medios modernos de entonces (pico y pala), con la dirección del Abuelo y con muchos horas de trabajo y sudor, terminó tres o cuatro años después el parto de esta cueva que hoy, cincuenta años más tarde, sigue siendo la admiración de propios y extraños. Y no he dicho lo de parto gratuitamente sino que es que la obra no paró hasta que las piedras rompieron aguas o, si no, Paco seguro que la hubiera hecho conectar con las de la Morita o con las de Argar,… ¡vaya usted a saber!
Una vez construida
Así, a finales de los cincuenta y primeros de los sesenta
Estrafalarios parlanchines trotamundos
con arrieros que pernoctaban con sus recuas de mulos
familias de gitanos incluido el patriarca
con artistas de circo en carromatos de la farsa,
mercachifles de fácil engaño
con maletillas de ganao manso,
refinados sacamuelas de tenazas
con los clásicos sacaduros de navaja,
modernos satres de corte, trajeados
con estrambóticos hippies desastrados,
figurados turistas de poco pelo
con barbudos profetas de menos dinero…
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