En la formación del pueblo la mayoría de la población era jornalera procediendo o de Medina o de la Serranía de Ronda, fundamentalmente. Además de la Sierra (que incluía la de Cádiz, la de Ronda y el parque de los Alcornocales) vienen “Sopacas” de otras partes de España, sobre todo de Andalucía Oriental, siendo Almería y Granada, las provincias que más emigrantes aportan. De ellos algunos también se quedan definitivos en esta zona. De Hueneja, de Adra, de la Alpujarra granadina aparecen bastantes personas en el libro de nacimientos que tienen sus hijos en Casas Viejas. Muchos de ellos fijan antes su residencia en el campo de Gibraltar y posteriormente se vienen a vivir a Casas Viejas. De Gualchos un pueblo de la baja alpujarra granadina consta que venía una cuadrilla regularmente a segar trigo a Casas Viejas, algunos establecieron su residencia aquí, donde tuvieron hijos. De hecho aparecen en el registro de nacimientos una media de 5 abuelos paternos y 7 maternos que habían nacido en Gualchos. Pero la gran característica es la mescolanza que se produce en los matrimonios o las parejas. La convivencia se hace entre hombres y mujeres de un pueblo, con hombres y mujeres de otro, sobre todo al principio. De 1971 a 1975 de las 130 parejas que tienen hijos solo diez los padres/madres y abuelos procedían del mismo lugar (5 de Medina, 3 de Algatocín, 1 de los Barrios y 1 de Benaocaz), lo que representa el 8%. Sin embargo, desde 1985 a 1992 ya hay 113 nacimientos cuyas familias por parte de padre-madre y abuelos proceden del mismo lugar (66 de Medina y 37 del resto) de un total de 413 nacidos, un 23%. Aunque la casuística es muy variada, hay algunas tendencias. De Medina, Los Barrios, Tarifa, Algeciras, Castellar y Algatocín hay más mujeres que hombres que aparecen en el registro, mientras que la relación es inversa en Alcalá (la unión de un alcalaíno y una medinense es la más común), San Roque, Juzcar, Faraján, Jubrique, Monda y Guaro. Esta mescolanza en los orígenes de los primeros pobladores casasviejeños va a tener importantes consecuencias y se convertirá en una constante histórica, aunque con menor intensidad que en los inicios. De este proceso de mestizaje del lugar de origen no se escapa nadie, ni las familias con más posibles.
