En este pueblo siempre ha habido mucha afición al fútbol, buenos jugadores y muy pocos o casi ningún equipamiento deportivo. El cártel de 6 de agosto de 1950 que ilustra esta entrada es prueba de ello.O la foto inferior que es de 1965. Los campos de fútbol, por llamarlos de alguna manera, donde se practicaba este deporte iban rotando en función de la permisibilidad del dueño. El penúltimo se situaba en lo que hoy es el campo de golf, pero el dueño vendió el terreno y el nuevo propietario no permitía que se siguiera jugando ahí. En esas circunstancias se entiende que la construcción de un campo de fútbol se iba a convertir en la principal reivindicación del momento, entrando a participar en ella las principales instituciones políticas de esa época. En 1968 se va a intentar conseguir la construcción de un campo de fútbol. La asociación de cabezas de familia de Benalup, una institución pensada para facilitar cierta participación política de ciertos sectores de la sociedad, hace las gestiones pertinentes antes la Diputación, pero el Ayuntamiento de Medina no aprueba la operación. Dice así el acta capitular de 30-8-68 “Por la Presidencia se puso en conocimiento de la Corporación que la Asociación de Cabezas de Familia de Benalup de Sidonia se había dirigido al Iltmo Sr. Presidente de la Diputación, solicitando la cantidad de cien mil pesetas para la adquisición de terrenos para destinarlos al campo de fútbol en dicha localidad, la cual a tal efecto está dispuesta a ofrecer un crédito a este Ayuntamiento en cinco anualidades. La Corporación teniendo en cuenta que tendrá que adquirí terrenos en dicho Aldea para la construcción de la Casa del Médico y contribuir en cuantía aun no determinada para la edificación de un local destinado a Tele Club Piloto, teniendo asimismo en cuenta su actual situación económica, que no le permite por ahora formalizar nuevos créditos que sería imposible reintegrar en los plazos a establecer; acordó que no le es posible hacer aportaciones alguna para el expresado fin, circunstancias por las cuales en esta localidad tampoco se cuenta con campo de futbol como fuera de desear, y que de este acuerdo se dé traslado a la Excma Diputación Provincial”.
A principios de los setenta va a haber un segundo intento que en este caso si obtuvo resultados positivos. Las gestiones las coordinó el párroco Jesús Barberá, arropado por Miguel Román y Manolo Guillén de la Junta Directiva del equipo de fútbol. Debido a las circunstancias políticas y económicas la parroquia era algo más que una institución religiosa (la famosa frase de Jesús Mañez en el homenaje a Jerome Mintz “el cura era el que mandaba en el cotarro”), algo parecido a lo que todavía pasa en núcleo rurales pequeños como Cantarranas. Así, bajo las gestiones del cura que incluso adelanta una cierta cantidad de dinero, la Diputación le compra a María Luisa Fernández una hectárea en lo que hoy son las instalaciones del campo de fútbol. La compra se hizo a través del patronato de vivienda de la Diputación, con la intervención directa del vicepresidente de la Diputación Antonio Vela Barca. Una vez realizada la compra había que construirlo. Para ello se utilizó la Junta Parroquial de la Vivienda que estaba construyendo las viviendas protegidas de la Barriada de la Diputación. Si esa institución aportó los materiales, los propios futbolistas, que en su inmensa mayoría eran albañiles, pusieron la mano de obra. Las tapias se hicieron con bloques, más tarde “una levantera” tiró la tapia y se construyó con ladrillos. En la actualidad tenemos uno de los mejores campos de fútbol de la provincia, con gradas, vestuarios, césped, etc. Aunque es una lástima que no termine de cuajar un equipo de fútbol senior con la categoría y seguidores que aquí ha sido tradicional.
