
El viernes 24 ABC daba cuenta en su edición de Sevilla de la solución del problema: “Los trabajadores del empleo comunitario de la localidad gaditana de Benalup de Sidonia, antiguo Casas Viejas, se reincorporaron a mediodía de ayer a sus puestos, tras el acuerdo alcanzado entre el Gobierno Civil y el Ayuntamiento socialista para el envio de nuevos fondos con destino al empleo comunitario. El alcalde de la localidad, informó Europa Press, se entrevistó durante la mañana de ayer con José González Palacios, gobernador civil de Cádiz, consiguiéndose el envío de dinero suficiente para completar los cuatro jornales semanales de empleo comunitario para los trescientos parados agrícolas de Benalup. La población que permanecía concentrada desde las ocho de la mañana en espera de los resultados de la reunión, se reincorporó a su actividad laboral nada más conocer la noticia. Como se recordará, tras los incidentes registrados a principios de esta semana, el gobierno Civil remitió seiscientas mil pesetas con cargo a los fondos del empleo comunitario, mientras que los
trabajadores reclamaban un millón cincuenta mil para garantizar los cuatro jornales. Las conversaciones de ayer entre alcalde y gobernador civil han cristalizado en la promesa de enviar las cuatrocientas cincuenta mil pesetas restantes”.
Mintz en Coplas de Carnaval… ve el incidente de la siguiente forma: “… Había muchos guardias civiles presentes, pero evitaban todo contacto con los trabajadores. Los guardias y sus oficiales estaban más interesados en las negociaciones que en afirmar su autoridad. Un solo error en un pueblo tan importante en la historia de España como Casas Viejas tendría consecuencias de largo alcance. Varios ultimátum a los trabajadores pasaron inadvertidos y no llegaron a ninguna parte. Las persistentes llamadas a la capital consiguieron finalmente la llegada del dinero y el fin de la huelga. No hubo violencia en ningún bando (los relatos de periódicos de que había habido violencia eran incorrectos. Yo estuve presente y observé los acontecimientos). Irónicamente, la victoria reveló los defectos de la tiranía y del dogmatismo que a veces pueden presentar algunos trabajadores. Después de su éxito en las calles, estos celebraron una reunión en la Casa de la Cultura que pronto se convertiría en una agria disputa. Los dirigentes más activos del grupo declararon de repente que sólo los que se habían unido a la huelga recibirían una ración de los fondos de alivio que iban a llegar. Esto demostraría que los que no mostraran valentía y se unieran al resto no recibirían ayuda. Se oyeron gritos de sorpresa y protesta. Para algunos, era un repentino recuerdo del fanatismo que había llevado al desastre en tiempos anteriores. Unos pocos viejos recordaron a todos los que estaban en la atestada sala de reuniones el dolor de 1933. Algunos trabajadores, afirmaban, estaban demasiado traumatizados por la violencia del pasado y el largo reinado de opresión sufrido. El asunto pronto se pospuso.”
Para el día siguiente, sábado 25, se convocó una manifestación por el centro del pueblo.
