Hemos visto otras veces la importancia que ha tenido el agua en la historia de Casas Viejas. El hecho de situarnos junto a dos mesas (la baja y la alta) ha posibilitado la existencia de riquísimos mantos acuíferos que afloran en fuentes o cursos fluviales como en los casos de Cucarrete, en el oeste, Los Badalejos al norte, en la dehesa de Benalup o en el propio Casas Viejas. Dice Antonio Muñoz en su artículo en el libro el Río Barbate, editada por la agencia andaluza del agua: “La cuenca del Barbate es muy rica en fuentes y manantiales. Por tal motivo las industrias relacionadas con el agua florecieron desde la antigüedad; bien el agua como fuente de energía, bien como recurso para el regadío o para la alfarería tan abundante en la zona o para otras industrias como las tenerías. No obstante, la industria más importante es la de la molinería. El agua como fuente de energía para los molinos de trigo o de aceite se han utilizado, al menos, desde la época árabe (ss. IX-X)…”. Se trata de aprovechar los saltos de agua producto de los desniveles naturales del terreno en los que ese situaban los molinos de rueda horizontal. El agua sobrante se empleaba para el riego de las huertas cercanas. Estos molinos son de origen árabe. Las fuentes hablan de 5 molinos en la ribera de Benalup, en torno al arroyo que parte de la “Morita”. Los árabes construyeron diversos tramos de acueductos (de los que hablan las fuentes y existen algunos rectos) para provocar los distintos saltos de agua. En un acta capitular de 21-10-1882 se puede leer: “Al llegar a dicho punto se encuentra el nacimiento del acueducto de los Molinos de Benalud”
Como dice Antonio Muñoz: “El agua sobrante se empleaba para el riego de las huertas, siguiendo un reglamento consuetudinario sobre la cantidad (paja de agua) y el horario de cada
hortelano”. Pero los conflictos entre ganaderos, hortelanos y molineros eran frecuentes. Por ejemplo hay un acta capitular del Ayuntamiento de Medina de 1840 donde el arrendatario del tercer molino de la Rivera de los Badalejos solicita a “Isabel Fernández arrendadora del segundo que no disminuya el agua regando un huerto que ha formado en aquel terreno, sino que deje correr toda el agua de la rivera«.
En Casas Viejas tenemos constatado cuatro molinos, el más meridional el de la familia Luna. En un acta capitular del 30-5-1842 “Se vio un memorial de Manuel Luna comisario de Casas viejas, en el que dice que habiéndose ido al molino que tenía en aquel punto solicita de esta Corporación sirva revelarle de cargo y nombrar a otro para que lo reemplace”. En la actualidad esta zona (calle Los Molinos) está totalmente integrada en el casco urbano benalupense. En el plano urbano de 1906 aparecen con el número 56 y 57 respectivamente. Un poco más arriba de estos dos molinos se encontraba el del Capataz, en la calle de su mismo nombre, un poco más al sur de la Alameda y al oeste de ella, el de la calle Nueva (luego Rafael Bernal) que también servía de fábrica de la luz.
La primera foto es de Antonio Luís Rodríguez Cabañas
