Este año muchos pueblos están celebrando el 30 aniversario de la constitución de los Ayuntamientos democráticos. Me parece una ocasión de suma importancia y necesaria de conmemorar, pues a veces los ciudadanos de a pie no valoramos en su justa medida la relevancia de la democracia y el rol que tienen los ayuntamientos en conseguir la cotidianidad de esta. Es más, yo creo que las miserias y las grandezas del sistema democrático tienen en los ayuntamientos su mejor reflejo. La historia es un arma cargada de futuro y una de las pocas que podemos utilizar ante el despristigio general de la clase y la actividad política actual, totalmente injusto y altamente peligroso para mi manera de enteder.
La mañana del 19 de abril de 1979 se constituía en Medina, como en el resto de municipios de España, el primer ayuntamiento democrático, al amparo de la recién Constitución aprobada en referendum el 6 de diciembre de 1978, y como resultado de las primeras elecciones democráticas celebradas el 3 de abril. «Celebrarlo supone festejar el triunfo de valores como el diálogo, la participación, la tolerancia, el compromiso, la responsabilidad, el progreso y el bienestar y, en definitiva, conmemorar la consolidación de nuestra democracia. Y celebrarlo también implica un claro y merecido reconocimiento a los hombres y mujeres, vecinos nuestros, que han dedicado sus ilusiones, su tiempo y sus conocimientos a la gestión política del Ayuntamiento como Alcaldes y concejales«. Me parece que es un motivo más que suficiente para que este blog le dedique una serie de artículos a este treinta aniversario.
En la segunda mitad de los setenta y en la primera de los ochenta van a concurrir unas circunstancias que ni se dieron antes, ni van a aparecer después. Me refiero al dinamismo, a la participación ciudadana, a la creación, a la implicación, a la utopía como motor … hasta tal punto que recuerda a épocas como la primera y la segunda república. El que esto suscribe se ha leído las actas capitulares del Ayuntamiento de Medina desde 1820 hasta 1983 y está totalmente convencido que son los tres periodos citados los de mayor fecundidad y participación ciudadana en la política, además de que los concejales desarrollaron una labor más amplia e intensa por conseguir las reivindicaciones casasviejeñas. Baste citar para el periodo que nos ocupa la recuperación, además de los ayuntamientos democráticos, la del carnaval, el maratón de futbito, el festival de cante flamenco o el impulso al proceso de Segregación. Si en todos los lugares el franquismo significó una congelación de la participación del pueblo en la cosa pública, en Casas Viejas lo fue aun más. Baste recordar la frase de Nicolás Vela de 13 de Mayo de 1982 en el Ayuntamiento de Medina: “Demasiado nobleza la de ese pueblo, después de haber estado reprimido durante tanto años, excepcionalmente por aquellos, tristemente sucesos de Casas Viejas, de lo que hasta el último momento bien se estuvo aprovechando Medina”
La mañana del 19 de abril de 1979 se constituía en Medina, como en el resto de municipios de España, el primer ayuntamiento democrático, al amparo de la recién Constitución aprobada en referendum el 6 de diciembre de 1978, y como resultado de las primeras elecciones democráticas celebradas el 3 de abril. «Celebrarlo supone festejar el triunfo de valores como el diálogo, la participación, la tolerancia, el compromiso, la responsabilidad, el progreso y el bienestar y, en definitiva, conmemorar la consolidación de nuestra democracia. Y celebrarlo también implica un claro y merecido reconocimiento a los hombres y mujeres, vecinos nuestros, que han dedicado sus ilusiones, su tiempo y sus conocimientos a la gestión política del Ayuntamiento como Alcaldes y concejales«. Me parece que es un motivo más que suficiente para que este blog le dedique una serie de artículos a este treinta aniversario.
En la segunda mitad de los setenta y en la primera de los ochenta van a concurrir unas circunstancias que ni se dieron antes, ni van a aparecer después. Me refiero al dinamismo, a la participación ciudadana, a la creación, a la implicación, a la utopía como motor … hasta tal punto que recuerda a épocas como la primera y la segunda república. El que esto suscribe se ha leído las actas capitulares del Ayuntamiento de Medina desde 1820 hasta 1983 y está totalmente convencido que son los tres periodos citados los de mayor fecundidad y participación ciudadana en la política, además de que los concejales desarrollaron una labor más amplia e intensa por conseguir las reivindicaciones casasviejeñas. Baste citar para el periodo que nos ocupa la recuperación, además de los ayuntamientos democráticos, la del carnaval, el maratón de futbito, el festival de cante flamenco o el impulso al proceso de Segregación. Si en todos los lugares el franquismo significó una congelación de la participación del pueblo en la cosa pública, en Casas Viejas lo fue aun más. Baste recordar la frase de Nicolás Vela de 13 de Mayo de 1982 en el Ayuntamiento de Medina: “Demasiado nobleza la de ese pueblo, después de haber estado reprimido durante tanto años, excepcionalmente por aquellos, tristemente sucesos de Casas Viejas, de lo que hasta el último momento bien se estuvo aprovechando Medina”
