Antes de encontrarse con el río Celemín, el Barbate se remansa ensanchando su cauce que discurre entre juncales. Atraviesa en este tramo el Corredor Verde Dos Bahías, ruta creada a partir de la recuperación de varias vías pecuarias…Pasado el puente de la N-340, el río, tras un brusco cambio de rumbo, acaricia las faldas de la colina de Vejer de la Frontera. Las marismas están ya cerca…Las 2.5000 ha de marismas mareales conforman una significativa representación de uno de los ecosistemas de mayor productividad biológica del planeta. Durante décadas estuvieron, como tantas zonas húmedas, despreciadas y olvidadas, dedicadas a usos tan denigrantes como ser vertedero de basura de la población de Barbate… Pero los tiempos cambian…Junto a la ciudad de Barbate el río, o ría, dibuja sus últimas curvas. La crisis de las pesquerías y el cerramiento del río a la navegación dejan su huella de abandono en este tramo final, ya más marino que fluvial”
Su régimen hidrográfico es pluvial de matiz subtropical ya que tiene un máximo muy pronunciado de noviembre a marzo y un estiaje muy fuerte de abril a octubre. En el verano sólo conservan agua los charcones repartidos a lo largo del cauce de los ríos y los canutos.
No obstante, las transformaciones sufridas por todo el sistema hidrológico de la cuenca del Barbate (creación de tres presas de contención –Celemín, Barbate y Almodóvar- además de la polémica cuarta presa, prevista sobre el río Álamo, el cambio artificial del curso bajo con la creación de varios túneles o el sistema de drenaje…), para provocar la desecación de la Laguna de la Janda han ocasionado importantes consecuencias en la estructura natural de este río, que casi lo hacen irreconocible. Sus principales afluentes son el Celemín, el Almodóvar, el Fraja, el Rocinejo, el Alberite, el Álamo… En otro artículo del libro que nos sirve de referencia para esta serie, en este caso el de Juan Luis Ramírez y Javier Aycart se puede leer: La cuenca del Barbate mantuvo su régimen hidrológico natural, sin regulación artificial, hasta 1972, cuando se inauguró la presa del Celemín, la primera de las obras que alteraba las corrientes fluviales en la cuenca. La regulación del Barbate tiene una historia breve sobre el terreno, pero bastante más prolongada sobre las mesas de planes y proyectos.
Foto Jerome R. Mintz

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