La repercusión en el pueblo la cuenta ABC en su edición del 16-10-1986 «Desde hace justamente una semana, cuando Antonia Pérez Salcedo se decidió a revelar las apariciones que, según dice, se le presentan desde hace un mes en la pedanía de Benalup de Sidonia no se habla de otra cosa. En Medina tampoco y lo mismo ocurre entre los habitantes de las poblaciones vecinas. En un lugar donde hay poco que hacer a partir de las nueve de la noche, el asunto de las apariciones está arrastrando prácticamente al pueblo entero. Mientras el párroco, a quien Antonia Pérez ha consultado sobre la posibilidad de celebrar la misa que según dice le ha pedido la Virgen se niega dar un solo paso en tanto la superioridad eclesiástica no examine los hechos, entre los habitantes de Benalup crece el número de los que defienden con Antonia, a ciegas, la veracidad de las apariciones de la Virgen María al borde de la carretera. El que menos se está preguntando ya en Benalup si no será verdad lo que dice esta vecina a la que conocen de sobra. En la barra de un bar cercano al lugar de las concentraciones nocturnas se preguntaba un contertulio en voz alta: “¿Es posible hablar así sin tener nadie que te conteste? A mí no me saldría igual en la vida… Un hijo de Antonia, Álvaro, que estudia séptimo de EGB en Benalup, cree a pies puntillas lo que cuenta su madre. “Mis amigos me preguntan por esto, pero en el colegio no hemos tratado lo de las apariciones para nada. A lo mejor es porque no damos clase de religión”. Tercia su hermana mayor, Juana Mari, y dice que “daría igual de todas formas, porque las monjas son las que menos creen”. Los alumnos de Bachillerato de la pedanía estudian en el Instituto de Medina Sidonia. A Manuel José Moguer Pérez, de segundo de BUP le han explicado que “un cura no puede dedicar una misa así como así”. Varios alumnos le dijeron al padre encargado de la clase de religión que ellos creían en las apariciones de la Virgen. Su razonamiento era, según Manuel José, “que no iba a mentir Antonia”. El cura les dijo, al parecer, que la Iglesia necesitaba pruebas y que de ningún modo estaba dispuesto a ir una noche a ese rosario. Que lo más probable es que la señora se esté imaginando todo lo que dice que le ocurre. Pero los chavales siguen creyendo que
es verdad”.
El periódico ABC , junto con el Diario de Cádiz, fue el que mayor seguimiento otorgó al tema. “Las presuntas apariciones se iniciaron el pasado miércoles día 8 de octubre, cuando la vidente regresaba a su domicilio tras haber acudido a una cabina telefónica para interesarse por la salud de un hermano residente en Bilbao, gravemente enfermo.
Antonia Pérez se llegó hasta una higuera próxima a la única gasolinera del pueblo, situada a unos cuatrocientos metros de su domicilio, donde en días anteriores había creído advertir un cierto resplandor luminoso. Fue en dicho lugar donde tuvo la primera visión y mantuvo un diálogo con la Virgen de Lourdes. En la noche del día siguiente acudió al mismo lugar en unión de varias vecinas y amigas, repitiéndose la aparición, y a partir de dicha fecha, al ser difundido el hecho por emisoras de radio de la zona y periódicos regionales, se viene produciendo todas las madrugada afluencias masivas de personas”.
Para el Domingo 19 de Octubre la expectación era máxima. Así lo contaba el Diario de Cádiz ese día:«Hoy podría tener lugar la última «aparición» de la Virgen de Lourdes en la higuera, junto a la carretera de acceso de Benalup. Como se recordará, el pasado día 10, viernes, cuando la «vidente», Antonia Pérez Salcedo, «habló» por primera vez con la Señora, ésta le pidió, según aseguró Antonia, que en el lugar se colocara una cruz y se celebrara una misa. Al tener la «vidente» dificultades para que se celebrara la misa, la Virgen le pidió a Antonia, según afirma ésta, que en el lugar de las «apariciones» se rezara durante una semana el rosario, cumpliéndose hoy el séptimo día del rezo de esa devoción mariana. El jueves, una persona que dijo ser el reverendo canónigo Rafael Jiménez de la Sota, sacerdote americano, celebró allí una misa. Ahora hay gran expectación por saber que sucederá tras esta «última aparición«. En el mismo diario aparece dos datos curiosos: «El misionero explicó también que se le olvidó llevar agua para la misa, por lo que pidió a Dios que cayeran unas gotas «y estuvimos a punto de ahogarnos de lo que cayó. Me mojé totalmente y aun tengo mojadas las vestiduras que utilicé»… También recordó que, «por esas cosas que inspira Dios», celebró la misa descalzo… continúan llevándose no sólo ya las hojas de la higuera, sino, a falta de estas, hasta las ramas. Allí dela higuera no queda casi nada».
