El mundo del textil es un sector bastante inestable. Suele ser el primero con el que comienza la modernizacion (recordemos que así fue en el caso del siglo XVIII en la revolución industrial de Inglaterra), ya que tiene mucho mercado, necesita poca técnica, poca inversión y mucha mano de obra. Pero son precisamente esas características las que hace que las empresas cambien de localización frecuentemente en busca de mano de obra más barata. Es lo que se denomina deslocalización. En la actualidad, las principales empresas textiles españolas tienen sus factorías en Marruecos.
La existencia de esta fábrica significó una verdadera revolución en el pueblo. En un tiempo en el que se estaban empezando a indentificar la libertad con la posibilidad de aquirir lo que quisieras, el trabajo en ella vino como agua de mayo para muchas mujeres jóvenes que aprovechaban para ayudar en casa, juntar el ajuar o/y darse algunos caprichitos en Cádiz siempre que cobraban al final de mes, en forma de vestido o calzado.Quizás sea en el apartado sociológico en el que tuvo más importancia. Estamos al final de la dictadura y el comienzo de la transición y la emancipación de la mujer tenía que empezar por la incorporación al mercado laboral. Muchas mujeres se habían incorporado al mundo del trabajo a través del negocio propio (tiendas, bares, etc) o trabajando en el campo, sobre todo, en las Lomas, pero el taller de costura Confecciones Artesanas Benalup significaba una alternativa laboral de carácter industrial y urbana muy importante, así como, también se presentaba para un amplio espectro social de las jóvenes (aquellas que sus condiciones socioeconómicas no le permitieron adentrarse en el mundo de los estudios) como la alternativa a la emigracion a Cádiz u otros grandes pueblos a servir a las viviendas de otros. Además, la incorporación al trabajo posibilitó otro tipo de relaciones con sus compañeras e incluso compañeros. A finales de los años ochenta el boom de los invernaderos de la Yeguada significaría otro impulso al trabajo femenino. Es esa época también cuando se instala el Instituto en Benalup y la mujer tiene de forma generalizada acceso a la educación. En la actualidad obtienen de media mejores resultados académicos que los hombres, muchos de los cuales abandonaron la posibilidad de formarse ante los espléndidos sueldos que ofrecía el sector de la construcción. Evidentemente las mujeres comprendieron la necesidad de formarse para competir en el futuro mundo laboral.
