En 1920 el obispo viene a cursar visita a la construcción de la iglesia Nuestra Señora del Socorro. La principal benefactora de esta obra va a ser Josefa Pardo de Figueroa, madre del marqués de Negrón, presidente de la Diputación que también acude a este acto. Don Salvador Hidalgo y Pardo de Figueroa, conocía bien el pueblo, había sido concejal del Ayuntamiento de Medina y tuvo que interceder en los conflictos por apropiación indebida que tan frecuentes eran en esta zona, arbitrar medidas para los jornaleros en las «calamidades» y ver como el dominio de la choza era aplastante. En este contexto en el Diario de Cadiz aparece con motivo de la visita:“el marqués de Negrón ensalzó el progreso del pueblo, que ahora podía enorgullecerse de sólidos edificios, calles decentes y una plaza” . Será a principios del siglo XX cuando una vez que la localidad es ya una realidad, desde el Ayuntamiento de Medina Sidonia pretandan reconducir el pueblo. Para ello se empedran y se rotulan las calles y se urbaniza la plaza principal colocando farolas y asientos. Doña Josefa Pardo y Figueroa toma la iniciativa para la construcción de una iglesia, edificio imprescindible para que un pueblo sea tal. El deseo del Ayuntamiento de Medina de eliminar las chozas aparece meridianamente claro en el acta capitular de fecha 21-10-1912. «Siendo la Aldea de Casas Viejas un núcleo de población importante, con calles, plazas y muros de mampostería en la casi totalidad de los edificios urbanos y debiendo procurar que desaparezcan los obstáculos que dificultan el paso por la vía pública o afeen el ornato público y que las nuevas construcciones se acomoden a las reglas de alineación y arquitectura que se observa en las poblaciones; el Ayuntamiento acordó: primero: Prohibir en lo sucesivo la construcción de chozas o casas de casarón y castañuela en la Aldea de Casas Viejas y permitir solo las de mampostería con arreglo a los planos que previamente presentará el interesado a la aprobación del Ayuntamiento. Segundo: Prohibir asimismo en lo sucesivo que toda finca enclavada dentro del perímetro de la Aldea de Casas Viejas tenga cercado de vallados con pitas o tunas y permitir únicamente que sean cerradas de mampostería, sujetándose a la alineación que deba observar para que la vía pública que limite con la finca contenga la capacidad y condiciones necesarias para el tránsito; y Tercero: ordenar a todos los dueños de fincas cercadas de vallados existentes en la actualidad que las limpien y separen de éstas, se verifiquen de modo que desaparezcan todas las ramas, pitas o madera que dificulte o moleste el tránsito o afee el ornato público, así como también para que las cercas tengan la alineación correspondiente y aprobada la firman los señores…«Tanto las condiciones económicas (subdesarrollo basado en la explotación del modelo tradicional latifundista en torno a una mano de obra barata y abundante), como las condiciones políticas (marginación y aislamiento de una población depediente de otra que dista cerca de 20 kilómetros) hiceron que esa prohibición cayera en agua de borrajas. No se trataba de que los habitantes de Casas Viejas fueran tan rebeldes que hicieran caso omiso de las leyes que imponía el Ayuntamiento de Medina, sino que no se daban los condicionamientos políticos y económicos para que ello ocurriera. Prueba del incuplimiento es que en 1960 en Benalup de Sidonia había 348 alojamientos (chozas, casarones, cuevas…), mientras que casas de mampostería había 306. Es muy probable que la inmesa mayoría de jornaleros que vivían en chozas les hubiera gustado cumplir la normativa emanada del Ayuntamiento de Medina, pero como dijo Talleyrand «Lo que no puede ser, no puede ser y además es imposible». La próxima entrada le tocará el turno al tardofranquismo.


El pueblo está muy cambiado y ya casi no nos acordamos de lo mal que se vivía en esas fechas…La mayoria de jóvenes de nuestro pueblo no tienen ni idea de lo mal que lo pudieron pasar personas de su misma familia…Viven el momento y punto.Un saludo a los seguidores de este blog…