Francisco Bernis Madrazo, muerto en el 2003, esta considerado como el ornitólogo de mayor prestigio de nuestro país. Una de sus especializaciones va a ser el estudio de las Grullas. En la desaparición de las grullas nidificantes en la comarca de la Janda se centró en la conferencia que dio en Vejer de la Frontera el 26 de octubre de 1996. “Tengo la impresión de que, si yo estoy aquí ahora, es porque alguien me señaló como presunto testigo de las últimas grullas indígenas de la Janda. Sea como sea, el caso es que el tema de las grullas siempre me interesó, y voy a aprovechar esta ocasión para exponer una información perspectiva y crítica sobre la declinación de la grulla como ave indígena (es decir, nidificante) en España, declinación en marcha durante el pasado siglo, agudizada a comienzo de este, hasta llegar la total extinción”. En 1933, como sabemos, ocurrieron los Sucesos de Casas Viejas, expresión máxima del problema agrario en la zona, la segunda república va a intentar solucionarlo después con la puesta en marcha de Comunidades de Campesinos (Malcocinado o Torrecillas pueden ser sendos ejemplos), pero la Guerra Civil no deja cuajar el experimento. El franquismo tras la ofensiva contralegislativa de rigor, en plena tecnocracia decide como alternativa al problema agrario desecar la Laguna de la Janda. Bernis lo cuenta así: “En aquellos nuestros días de abril de 1952, tuvimos conocimiento del proyecto de desecación de la laguna. La noticia nos vino de sopetón, dejándonos sobrecogidos. Hallándonos en la Barca de Vejer, donde alguna vez comimos y pernoctamos, se nos acercó un funcionario o empleado que se apresuró a mostrarnos los planos con el proyecto que traía bajo el brazo, proyecto que nos mostró glorificado con panegíricas frases. Fue repito, como una gran bofetada. Sin remedio posible, dos años después el estropicio se consumaba… Al día siguiente (30 de diciembre de 1960) interrogué al guarda mayor de la finca Las Lomas. Repitió que antes, se veían por aquí 200-300 grullas (¿invernantes?), pero que hoy eran sólo 10-12. También recordaba ver nido en pastos hace 30 años (sería hacia 1930) y vagamente sabía de algún antiguo nido en el pajonal de la laguna. Cabe preguntar si, después de suprimida la laguna de la Janda como único ecomedio donde poder anidar segura el ave, las grullas indígenas siguieran acudiendo a la comarca… Pero las fechas han corrido ya en exceso, desde que se recogieron las últimas noticias. Desgraciadamente habrá que admitir que las grullas ibéricas indígenas, ya no existen”. De esta forma la desaparición de la grulla ibérica nidificante se convirtió en la consecuencia más mediática de la desecación de la Laguna de la Janda. Como dice Mario A. J. Mosquera el mayor valor de la Janda eran sus aves nidificantes únicas. También ha quedado como el símbolo más representativo del sentimiento nostálgico de lo que fue y ya no es.
En la primera foto Verner y sus amigos posan con la avutarda abatida. Esta especie desapareció de la laguna a principios del S XXI. La segunda es de Anastasio Fernández
