En 1947, del 6 al 16 de febrero se celebraron unas misiones coordinadas por dos padres dominicos, de cuyas actividades el alcalde y maestro del pueblo, Manuel Sánchez Sánchez escribió un libro. Lo encontré en la Biblioteca Nacional y me pareció muy interesante porque refleja la sociedad de aquella época. Voy a seleccionar de este libro una mínima parte, unos fragmentos, guiado por criterios sociológicos y el interés local que es lo que más me interesa. Dice el Obispo Tomás en la presentación:»En los mayores agobios de tiempo, comencé a leer, y… he terminado casi sin respirar más que para dar desahogo a la emoción…¡Dios sea bendito! Enhorabuena al Autor, mi apreciadísimo señor Maestro de Benalup, al Sr Cura, P. Muriel y al Pueblo todo de Benalup de Sidonia. Hay un libro muy conocido entre el Clero español titualdo, «LO QUE PUEDE UN BUEN CURA HOY». A la crónica que nos ocupa le pondría yo por título: LO QUE PUEDE UN BUEN CURA Y BUEN MAESTRO»… Empieza su libro propiamente dicho Manuel Sánchez en un capítulo denominado «A guisa de prólogo: Quiero que sepas, amigo lector, que no me guía idea de lucro… mi proposito es que quede para los que nos
sucedan un recuerdo de la Misión en Benalup, pro-coronación de la Virgen del Rosario». Ese objetivo al cumplirse es el que nos ha permitido conocer los detalles de aquella misión, al mismo tiempo que el telón de fondo en el que se dio. «Y fue en la domínica siguiente a la Epifanía, cuando nos anunció a bombo y platillo que del 6 al 16 de Febrero, había Misión, y que…¡había que moverse! Y no quedó otro recurso… -Qué mañana a las once, estén aquí las niñas y los niños del pueblo para ensayar! -Doña Mercedes (Pérez Blanco, la maestra): ¡Qué me tenga Vd. planchados los paños del comulgatorio! – Morillo (Chofer del correo): ¡Que Peralta (imprenta de Chiclana) termine el lunes las cartas de invitación! – Juan (González Lago, dueño del estanco): ¡Deme unas cuartillas y présteme su pluma que tengo que escribir a los Misioneros – Don Francisco (Martínez Ruíz Sánchez, maestro y concejal): ¡Que me haga Vd. en grande los carteles anunciadores! – Juanito (Sánchez Estudillo): ¡Que antes de tres días me tenga el letrero para la puerta de la Iglesia! – Doña María : ¡Que toque Vd. por la tarde para que toda la gente esté aquí! – Pepín (propietario del taxi): !A las cinco en punto! – Doña Manuela (La otra maestra, la de la calle Cuartel): ¡Que
mande Vd. los bancos esta tarde! – Manolito (Sánchez): ¡Que recoja las macetas para el altar mayor! – Don Alfonso (Pérez Blanco, el médico): ¡El coche lo necesito a las ocho! – Maruja (Martínez): ¡Que se laven todos los purificadores, que seremos tres Padres diciendo Misas! – Don Manuel: ¡El letrero eléctrico con dos mil watios! – Frasquito (Chofer del camión): ¡Que no te vengas sin los impresos! – María (Alcantara): ¡Que diga Vd. por teléfono a Rivas… – Don Andrés (Martínez, el practicante): ¡Una caja de pastillas para la tos! ¡Y Benito (Ríos) que mande el quitrín (de la Yeguada, el quitrín era una especie de coche de caballos) ¡Y Agustín que arregle el salón! ¡Y la mantequilla de la Señorita Nico! (Espina) ¡Y los cubiertos de Doña Ana ! (Barca) …» En este quién es quién del año 47 dominan los maestros y los conductores. Tengamos en cuenta que aquellos años en el pueblo no había los bienes que esta empresa necesitaba y por tanto eran los taxistas, camioneros y demas chóferes quienes se tenían que traer los dintintos encargos.Las dos primeras fotografías son de Rojas, la tercera de Dubois.
