Bueno, ahí va una cosilla rescatada de la memoria y niñez de mi padre.

Me cuenta que los años que vivió en Casas Viejas, desde su nacimiento en 1945 hasta los nueve años (1953-1954), no fueron fáciles.

Eran ya cuatro hermanos y la escasez hacía estragos en muchos hogares. Pero en el suyo, mi abuela se aferraba a lo que había y se afanaba en proporcionar a su familia un ambiente, aunque humilde, navideño.

Mi padre recuerda que en esos días su madre elaboraba tortitas de harina que eran la delicia de todos, pues era cosa extraordinaria. También me cuenta que a veces, con mucha dificultad, llegaba para matar algún pollo o algún pavo. Era entonces cuando a la luz de la lumbre se sentaban todos y mi abuela cantaba algún villancico. La reunión a veces se incrementaba con primos que llegaban para unirse al ambiente o para dar cuenta de alguna de las tortitas. Y así pasaban momentos inolvidables.

Lo que también recuerda mi padre con mucha nostalgia (y lo cuenta a carcajadas) era cuando llegaba el día de Reyes y, como niño que era, esperaba con ilusión aquel caballito de cartón que año tras año su madre les regalaba a él y a su hermano; caballito que ese mismo día, si era lluvioso, se esfumaba por alguna alcantarilla o engordaba tanto, esponjado bajo aquella vil lluvia, que no podía levantarlo del suelo.
Recuerda que un año fue diferente porque, aunque su caballito llegó, al hijo del dueño de un bar de la plaza de la iglesia (que aún se regenta) le regalaron un coche a pedales. Aquel día hubo rifas entre los chiquillos para ver quién empujaba más veces al niño del cochecito y que este le dejara dar una vuelta en él. Hubo risas, carreras, disputas y alguna que otra rodilla herida, pero mi padre recuerda aquel coche como si fuese el regalo de Reyes de todos los niños.

Un saludo y feliz Navidad, Carmen Vargas.

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En la fotografía, José María González Espina en la alameda. Aunque estrictamente no tiene nada que ver con el relato, he considerado oportuno añadir esta imagen. Mañana publicaré otro relato que me ha llegado. Muchas gracias a los que han colaborado: esto es lo que llevo intentando conseguir desde que creé el blog.
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Un pensamiento en “Vivencias de Navidad en Casas Viejas. Por Carmen Vargas

  1. Hoy dia es diferente..Les damos más incluso de lo que podemos permitirnos, por desgracia los convertimos en seres sumamente consumistas…Moderación con los reyes magos por favor….Un saludo

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