¿Quién se acuerda de un anuncio de los años setenta en el que salía Guillermo Fesser (hermano de Javier Fesser, director de la película Camino, que tanto me gusta)?
Si doy más pistas, seguro que hay más gente que cae. Mostraban a Guillermo Fesser con traje y gafas aterrizando en helicóptero en el patio de un colegio, donde repartía por doquier rebanadas de pan con Tulipán y luego preguntaba a las madres de los alumnos si sus hijos merendaban con margarina.
Las tres fotos que traigo en esta serie son de Mintz, están tomadas en la época de este anuncio y tienen un mismo protagonista: el Tulipán.
La escena transcurre en la calle San Andrés, paralela a San Blas y perpendicular a la calle Medina (hoy Independencia). Por los años setenta, Mintz vivía en lo que hoy son las pistas verdes y visitaba mucho esa zona, sobre todo a sus amigos de la familia Lago, vecinos de la familia Pavón Rojas.
Aquel día había llegado al patio Juana Rojas Vázquez. Venía de comprar Tulipán de la tienda de «María la del Buey» y, cuando llegó, se encontró al Americano y a su ayudante con una estrepitosa cámara de vídeo.
En la primera fotografía, Juana Rojas (la madre), Mónica y Antonia Jesús Pavón Rojas observan la cámara: las dos primeras sonríen y la tercera se toca la nariz, mientras que José Mari «pasa» de la cámara de vídeo y observa desconfiado a Jerome Mintz (se nota en su mirada que algo está tramando; habrá que esperar a la segunda fotografía para averiguarlo). Al cuarto hermano, Miguel Ángel Pavón Rojas, apenas se le intuye por la presencia de brazos y piernas: se había refugiado en su madre ante tantas novedades que ocurren ese día en el patio, como si un helicóptero hubiera llegado.
En la segunda fotografía, Miguel Ángel es quien mira fijamente al fotógrafo, a Mintz, ahora que se siente protegido en los brazos de su madre. No hay nada como la presencia de una madre para aportar seguridad y serenidad, como demuestran meridianamente estas dos fotos. Mientras tanto, José Mari «pasa» del Americano y se fija como objetivo la tarrina de Tulipán. Hay un leve forcejeo, pero la cara de José Mari es un reflejo de un éxito seguro, porque, como dice el refrán, «el que la sigue, la consigue». Detrás, las piedras y los ladrillos denotan que estamos en pleno proceso de reconversión de las chozas y casarones en casas, y que el Contrito ha dejado esos materiales para que se vayan pagando a dita.

* * *

Qué rico una tostada con tulipán!!!!!!!!!!
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
yo soy esa niña….k de tiempo ha pasao y ni tenia idea k existieran esas fotos.Gracias Salu por traerme recuerdos tan gratos.Un saludo de Antonia Jesús Pavón Rojas.