Hoy no juego en mi terreno y eso resulta incomodo. Convenimos algunos bloggeros del pueblo escribir sobre un tema común una vez al mes. El mes pasado lo hizo Antonio Moreno, Juan José, Manolo Montiano, Vicente Peña y yo. En este caso la propuesta vino de Juan José. El 8 de marzo escribiríamos sobre el sentido común. Ya lo ha hecho Manolo Montiano, Antonio Moreno y Juan José. La verdad es que no tenía muy claro por donde orientar el artículo, pero no me apetecía demasiado hacer una glosa del sentido común. En este mundo rápido y de frases hechas que nos ha tocado vivir lo primero que se me viene a la cabeza es que el sentido común es el menos común de los sentidos. Pero eso ya lo ha escrito Juan José y además es demasiado común. Me parece que aunque este sentido es necesario tampoco es cuestión de mitificarlo. He encontrado en Google que O’neill decía que creer en el sentido común es la primera falta de sentido común. Habría que empezar por delimitar el término, acotar su significado. Si entendemos por sentido común las creencias y prácticas que la mayoría de las personas de una comunidad consideran como prudentes y necesarias podríamos ir pensando que ponerle algunos peros al sentido común es algo más que un acto que por original no dejar de ser una locura. Creo que debemos asumir nuestra propia personalidad e incorporarnos a nuestro entorno, de una manera creativa, nada sumisa, y, en ese sentido es el que hay que matizar al sentido común. Leo en Internet que “un individuo puede considerarse mentalmente sano cuando se autorrealiza, es decir, cuando tiene un proyecto de vida original en el que lleva a cabo sus propias ideas, toma en cuenta el punto de vista de otros y trata de no interferir con ellos.» Parece que se trata de combinar lo viejo con lo nuevo, lo conservador con lo progresista, las raíces con las alas. Algo parecido decía Einstein “Si queremos estar sanos debemos tomar del sentido común aquello que nos permite convivir y crear, pero sin olvidar que todo está en constante cambio y renovación”. Es decir, que podríamos convenir que el sentido común tiene sus aspectos positivos y negativos, aquello de a mi padre y a mi madre los quiero a los dos igual. Pero entonces, estaría utilizando más de la cuenta para mi escala de valores el sentido común, por eso me gusta tanto aquello que decía Unamuno de “hay gentes tan llenas de sentido común, que no les queda el más pequeño rincón para el sentido propio” o lo que le he leído recientemente a Antonio Jiménez “el Rubio” : “Hay que ser uno mismo, para ser distinto”.

Anterior La generación de mujeres que nos precedió 2
Siguiente El carnaval de Benalup se internacionaliza

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Información básica sobre protección de datos Ver más

  • Responsable: Juana Rosa Berbel.
  • Finalidad:  Moderar los comentarios.
  • Legitimación:  Por consentimiento del interesado.
  • Destinatarios y encargados de tratamiento:  No se ceden o comunican datos a terceros para prestar este servicio. El Titular ha contratado los servicios de alojamiento web a Webempresa que actúa como encargado de tratamiento.
  • Derechos: Acceder, rectificar y suprimir los datos.
  • Información Adicional: Puede consultar la información detallada en la Política de Privacidad.

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos. Contiene enlaces a sitios web de terceros con políticas de privacidad ajenas que podrás aceptar o no cuando accedas a ellos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Configurar y más información
Privacidad