
Me lo pones muy difícil, ¿una sóla frase?
Bueno a ver si contándote la historia desde el principio me sale algo digno de mencionar. Mi madre, lo mas grande en mi vida, lo mas humanamente parecido a mí y sin ninguna posibilidad de haberlo sido, mucho mas culta que yo, que lo es, a sus años, y una vida a sus espaldas casi imposible de resumir en una frase.
Nos ha criado a los siete, por supuesto, nunca sola. Mi padre ha trabajado incansablemente para darnos una vida digna. El se ocupaba de llevar a la casa el
jornal y de que tuviésemos que comer, y te puedo asegurar que hoy por hoy todavia se preocupa de ello. Mi madre, entre bidones de gasoil cortados por la mitad, con una manta por los filos para que no nos cortasemos, que han sido nuestros parques, ha sabido salir de tempestades, tiempos difíciles, casi como ahora, pero con menos comodidades, sin agua caliente, sin mas calefactor que una chimenea que llenaba de humo toda una casa, sin mas abrigo que el calor humano, el mejor de todos, sin duda y sin mas electricidad que la que daba una placa solar cuando el sol brillaba, yo misma yo, he hecho mis mejores laminas de dibujo para “el Cobi” alumbrandome con un camping gas y he calentado agua en ua olla enorme para poderme duchar e ir al instituto, yo y mis hermanos hemos conocido en directo lo que es vivir con lo minimo, sin embargo, mi vida no se asemeja en nada a la que vivió mi madre, es difícil, es hoy por hoy impensable. ¡qué sabe nadie!
7 hijos para criar, un jornal, 100 cabras para ordeñar y un abismo que te separa del mundo.
Esa es la frase, me salió, no la pensé, sin duda, la viví..
Gracias
Margarita Peña Romero

Hola Margarita , spoy Elena Herranz de FAENAS DECAMPO. M e impresionado tu frase " y un abismo que te separa del mundo" Tantas veces pienso en todas aquellas mujeres que han vivido antes de nosotras que no pudieron ni desarrollarse ni brillas por sus facultades y sus aficiones por que no podian hacer otra cosa que pelear para sacar a sus hijos adelante, que sacrificaron sus ilusiones y sus capacidades para que su familia siguiera adelante, que se quedaron en el anonimato mientras los laureles eran para sus compañeros, que vivieron como tu bien dices separadas del mundo. Les debemos mucho, desde luego, la mayor deuda es que ni siquiera vivieron su "propia vida". Un abrazo,
Elena