Las dos escuelas de Casas Viejas son creadas por una Real Orden el 9-11-1922, durante un breve tiempo continuará el cura como maestro, pero el 10-11-1923 presenta su dimisión como maestro Manuel Barberán Saborido (aunque continua como sacerdote), siendo sustituido por D. Manuel Sánchez Sánchez, cargo que mantendrá hasta la década de los cincuenta. En un acta de 20-10-1923 se dice: “Creadas en la Aldea de Casas Viejas perteneciente a este término municipal dos escuelas públicas, debiendo dotarse de los enseres y mobiliario necesario para su instalación y funcionamiento y habiéndose adquirido con destino a las mismas aleografías de S.M. el Rey (q.d.g) crucifijos y doceles y arreglado mesas, bancos, conviertiéndolos en bipersonas, ha importado el gasto cuatrocientas treinta y tres pesetas, con cuarenta y cinco céntimos”. Don Manuel Sánchez era natural de Medina y su padre era concejal de este Ayuntamiento, como se observa en el acta de 5-11-1925: «Leída instancia del maestro nacional de Casas Viejas, Don Manuel Sánchez y Sánchez, en que solicita mayor consignación para casa-habitación, sale del salón Jerónimo Sánchez, quien se inhibe de intervenir en el asunto por ser padre del solicitante». A este acompañó en la segunda plaza Idelfonso Velázquez, que en 1929 va a ser sustituido por Esteban Pérez, dato que conocemos debido a una especie de feria de libro celebrada el 16-11-1929, denominada la fiesta del libro. El Ayuntamiento tiene
que pagar el alquiler de los locales que hacen de escuela. Así lo hace con el de la calle San Elías a Juan Fernández Barca primero y a Ricardo Rodríguez, después o el de la calle Fuentes a José Vela Morales o a Margarita Pérez Mendoza o a Manuel Ortiz el de la plaza el Pijo. La carencia de equipamientos escolares es absoluta, no hay edificios públicos. Habrá que esperar a la construcción de las escuelas de Corea para que el estado empiece a invertir en edificios públicos. Aunque en la Segunda República el 15/06/1936 Suárez Orellana pronunció el pleno aquella famosa frase: «El señor Suárez Orellana dice que está bien lo de los grupos escolares para Medina, pero que no deben olvidarse los de Casas Viejas, que así como en la monarquía el edificio mejor era la iglesia, durante el segundo bienio el Cuartél de la Guardía Civil, ahora con el frente popular el mejor edificio de los pueblos debe ser la escuela». Un mes después saltó la guerra civil y la posterior dictadura de Franco. Se avecinaban malos tiempos para la educación

Buenas tardes;
Según me han contado durante los incidentes de 1933 era maestro nacional en Casas Viejas mi tío-abuelo el algecireño Manuel Patricio Herrer.
Su primera plaza en prácticas la ocupó en Benalup de Sidonea-Casas Viejas, (Cádiz), coincidiendo con “ Los Sucesos de Casas Viejas “ acontecidos en enero de 1933, los cuales le dejaron honda huella, según palabras del Cronista Oficial de Algeciras en el correo que me remitió el 18 de octubre de 2013, Luis Alberto del Castillo, quién
lo conoció en su juventud:
“ . . . . Sí puedo informarle, porque así me lo contó siendo yo un joven muy aficionado a la Historia, el primer destino como Maestro Nacional de su tío abuelo, Manuel Patricio Herrera. Fue unos días después de la matanza de Casas Viejas. Cuando el llegó para incorporarse a su colegio, aún duraban los juicios sumarísimos y los entierros de Seisdedos y los demás anarquistas muertos en los enfrentamientos con las fuerzas de orden público de la República. Su tío abuelo, un hombre joven en aquellas fechas, recordaba mediado los años 50, con profunda vividez los cadáveres entre las ruinas de las casas arrasadas y a los sanitarios retirándolos de entre
los escombros.
Posteriormente tras la guerra civil, estudió medicina en 3 años, ejerciendo esta carrera en Algeciras.
Saludos cordiales:
Víctor M. Patricio Amo
vtricio@hotmail.com