El nuevo propietario se trasladó a su finca con su familia, su esposa Rafaela Mateos Macías, natural de Medina Sidonia, y seis hijos. Se dedicó a la tierra y al ganado, trabajando con sus hijos y algunos campesinos, viviendo a lo que parece con holgura pero sin fortuna, salvo su patrimonio y el fruto del trabajo propio, familiar y por el de las personas que tenía por su cuenta. La vida no era fácil para esa comunidad. Suárez escribe que en Las Algámitas: «no había ni luz eléctrica, ni libros, ni prensa, ni ningún signo de civilización. Los transportes se hacían en caballerías».
Entre los problemas que sufrían no era el menor la falta de instrucción. Los maestros, por lo poco que cobraban, no se aventuraban a trasladarse hasta allí, y los padres no estaban en condiciones de enseñar a sus hijos. En alguna ocasión echaron mano de algún obrero de la dehesa para que se ocupase de la enseñanza de los casi veinte niños y muchachos en edad de aprender, pero «el pobre necesitaba que le enseñaran a él«. José Suárez, nieto del propietario de la finca, nació en 1893 en Alcalá de los Gazules, donde tenía algunos familiares, por algún motivo especial ya que todos solían nacer en Las Algámitas. Sus padres, Francisco nació en Casas Viejas, y Francisca Petra en Montejaque, provincia de Málaga, casaron y vivieron hasta la muerte de él en la dehesa. Montejaque, donde nació la madre, era y es un encantador lugar cerca de Ronda, que también fue cuna del Comandante Abril, Bernabé López Calle, muerto por la Guardia Civil en Medina Sidonia el último día de 1949, delatado por el asidonense de su maquis Largo Mayo, a cambio de su perdón. Bernabé, tras una activa trayectoria como militar y guardia civil, en la guerra alcanzó el grado de Mayor de Infantería, equivalente a comandante, se tiró al monte para continuar la lucha en la guerrilla al término de la contienda.
José trabajó duro en el campo, donde estuvo hasta los treinta y siete años, trasladándose a Casas Viejas en 1930, con su esposa María Luisa Pérez-Blanco Vargas, nacida en la aldea en 1901, con la que se casó en 1921, y sus tres primeros hijos nacidos en Las Algámitas. El cuarto lo hizo en 1935 en Casas Viejas. El tiempo transcurrido en la finca, con todos sus problemas de distancia, de carencias y de trabajo, tuvo otras compensaciones, «resultaba una pequeña colonia, donde reinaba la paz y la tranquilidad, donde todos vivíamos contentos y felices». Pero además le supuso un profundo conocimiento de la realidad social del campesinado, del trabajo, de la pobreza, de la incultura, de la convivencia y del atraso que se sufría en aquellas condiciones de vida.
José Suárez, soldado en 1914, el año que empezo la Gran Guerra y que Dato decidió que España se abstuviera de participar.
