Llevaba mucho tiempo sin saber a qué lugar pertenecía esta foto de Mintz. Alguien me dijo que no era de Benalup y la abandoné en el sueño de los justos. Luego, no sé la causa, se me ocurrió que podría ser la fuente de la calcetilla, pregunté y me dijeron que no, que era la plaza de la Fuente los Vaqueros o del Pirri o Fuente de Cayetana, que de todas esas formas se conoce. La prueba era que se podía ver al fondo el taxi de «Rancho Vinagre» que el portón medio abierto dejaba ver. Ese portón que luego sirvió como reñidero para las peleas de gallos, cuando en los setenta esa modalidad se extendió en forma de moda por Andalucía. El estado actual de la fuente es totalmente distinto, es fruto de la remodelación de los años noventa. La fuente se articula en torno a un basamento rectangular por cuya base transcurre el agua proveniente de los inmediatos caños. De forma vertical, está coronada por un original tejado de tejas verdes, rematado, a su vez, por una farola. Tradicionalmente al lado de esta fuente había otro lavadero, a éste se le conocía con el nombre del “Lavaero del tío Guineas.”, (Luís Guineas González fue nombrado alcalde pedáneo en 1897). En el plano urbano de 1906 aparece tanto el lavadero como la fuente. La foto es de finales de los sesenta y entre el estado actual y éste que refleja esta intantánea parece que ha transcurrido todo un mundo. El que transcurre desde los sesenta a los noventa y que también refleja un libro de próxima publicación. A la izquierda el burro con el serón, se deja entrever el brazo de su dueño, que espera a que la mujer llene el cubo de plástico para abastecerse de agua. Con toda problabilidad ese brazo pertenece a «Trescuartillas». Pero como me gustaría saber quién es la mujer que aparece en el primer plano y el nombre del burro (el nombre de los tres burros de Trescuartillas era Cordobés, Caramelo y Paquiro) quien averigue ambos datos será obsequiado con un gran premio que todavía no puedo decir cuál es.
Comparo las dos fotos, la postal de Fran y la antropológica de Mintz. El asfalto de una y la tierra de otra. Los azulejos, la piedra seca, las tejas de la inferior y el cubo, los burros y taxi de Rancho Vinagre (que me ha dado para otra entrada) de la superior. Nos podemos quedar en la reflexión de lo que hemos cambiado y sentirnos orgullosos por lo que hemos sabido evolucionar o darle una vuelta de tuerca al pensamiento y centrarnos en lo necesario que resulta la cultura para ser libres.
Observo la foto de Mintz y cada vez me gusta más, porque cada vez sé más de ella. Y me da por pensar que esta premisa es extensible a todos los ámbitos de la vida, ya que como decía Machado «todo lo que se ignora se desprecia». Me quedó con la diferencia que había entre la foto que yo tenía abandonada en el sueño de los justos y la de ahora, que aunque es la misma, es distinta. Por eso es tan obligatorio y necesario conocernos mejor. Por eso tenemos que leer todo lo que salga relacionado con nosotros mismos.
