También hay que tener en cuenta que los cambios económicos experimentados en Benalup fueron muy importantes. Agustín Coca lo cuenta de esta forma para Alcalá: “La emigración, o mejor dicho, la expulsión brutal de más de la mitad de la población alcalina, es el resultado de unas transformaciones macroeconómicas que hizo prácticamente imposible que los hombres y las mujeres nacidos en estas tierras pudieran encontrar los recursos con los que vivir dignamente. Cambios de unas formas de relacionarse con su entorno que les privaba de la oportunidad de vivir en la tierra que les vio nacer. Alteraciones profundas en los ámbitos agrícolas, forestales, ganaderos…»Ante los cambios, subida de salarios, imposición de la mecanización y la capitalización los pequeños propietarios tienen que vender o abandonar su explotación, ayudados también por el proceso de cercamientos y por la ruina de las pequeñas explotaciones ganaderas. A lo que hay que añadir la inviabilidad económica de la realización del carbón debido a la sustitución de este por otras fuentes de energía como el petróleo y el gas. También hay que mencionar, aunque sea brevemente, las causas sociales y políticas. La mayoría de los que emigran son jornaleros y pequeños propietarios que habían perdido en los Sucesos y la Guerra Civil todas sus esperanzas de un mundo mejor. El ambiente asfixiante de los pueblos andaluces en el franquismo, sobre todo, para estos sectores sociales que habían sido los perdedores en los conflictos de los años treinta, también hay que tenerlo en cuenta. En ese sentido, me llama mucho la atención como muchos benalupenses que viven ahora en Torrent, cuando hablan de aquellos repiten casi todos la misma frase: “Con lo grande que me parecía a mí la calle Medina”.Todos los historiadores están de acuerdo que de todos los factores que influyeron en la crisis de la agricultura tradicional y la modernización del campo español a partir de los sesenta la emigración fue el más trascendente, ya que la menor oferta de mano de obra subió los salarios y por tanto muchos empresarios apostaron por la mecanización, que volvió a acelerar el mecanismo. Por tanto, aquel proceso traumático y doloroso que hace a la gente irse de su tierra y aquel por el cual te tienes que adaptar a unas circunstancias tan distintas a las que tu conoces (tradiciones, lengua, vivienda, trabajo, etc) está en la raíz de la mejora de las condiciones de vida. Ha habido etapas en las que la gente llegaba en aluvión a B/CV y otras que se iba, como en los Sucesos o la Guerra Civil, pero la ocasión en la que la emigración fue masiva fue esta a finales de los cincuenta y en la década de los sesenta.
En la fotografía de arriba José Reyes con sus nueves hijos en Torrent. Gracias de nuevo a Pilar Reyes Monroy que me envió las fotos. En la de abajo la familia de Andrés Sánchez (el Pito) y Dolores Benítez también en Torrent en 1967.

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