¡Ay Casas Viejas!


Como te voy a olvidar
por muchos años que pasen
si eres mi pueblo natal.

Una mañana de junio
del año que más da,
llegué al mundo
sin médicos ni hospital
de comadrona una “aficioná”
su nombre Carmen “la pintá”.

Con ocho kilos de peso
y me pusieron Pilar.
Yo nací en una choza
que “la Fargaya” a mis padres
quiso alquilar
y ése fue mi primer hogar.

Yo crecía tan traviesa
que me tenían que atar
al tronco de una higuera
que en el patio estaba “sembrá”.
Pues me subía como un gato
al muro que rodeaba la choza
y en las tunas iba a cavar.

Ya tenía cinco años
cuando dijeron mis padres
que nos teníamos que cambiar
a un sitio llamado El Tajo
cerca de la fuente de Baltasar.
Ése fue mi segundo hogar.

Ay Casas Viejas…
como te voy a olvidar
si eres mi pueblo natal.

Pilar Reyes Monroy

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