La expresión “eso es como poner puertas al campo…”, es utilizada popularmente cuando se desea expresar que alguna circunstancia cotidiana o cualquier meta personal que nos marquemos, se nos presenta por su propia dificultad como prácticamente inalcanzable o irrealizable, algo así como lo que no puede ser pueder y además es imposible. Tradicionalmente la explotación del carbón había sido un recurso natural de libre explotación como los espárragos o las cabrillas o los conejos. Una ocupación extensiva del territorio permitía que la propiedad institucional fuera la dominante y sobre todo, si era era del tipo de bienes de propios o comunes como era el caso de nuestra zona. Con la desamortización las tierras institucionales pasaron a propiedad privada y los bienes propios y del común casi desaparecieron. Aparece entonces el renombrado problema agrario, que no solo abarca a los salarios y a las pésimas condiciones de vida de los jornaleros, sino también como se ve en el libro de Luís Berenguer El mundo de Juan Lobón se extiende a la lucha por la apropiación de los recursos naturales del campo (carboneo, caza, recolección de frutos silvestres…)Durante la Segunda República hubo intentos de desacralizar la propiedad privada, fuera de un absentista jerezano o del Ayuntamiento de Medina, pero ni uno ni otro lo consintieron. En un acta capitular del Ayuntamiento de Medina de 29-8-1931 se puede leer: “El Señor Paradas manifestó que habiéndose talado la cañada de Calatrava, entendía que debía llamarse al carbonero de Casas Viejas Jerónimo Silva González que fue el autor material del hecho y que declare en el Ayuntamiento”. Jerónimo Silva era el tesorero del Sindicato de oficios los Invencibles de inspiración anarquista y murió quemado en el casarón de su suegro “Seisdedos” la noche del 11 de enero de 1933. Esta guerra sobre la propiedad de los recursos naturales del campo no se circunscribe al carbón, sino que también a la caza mayor o menor o a los frutos silvestres. En lo que se refiere al carbón las puertas al campo se las pusieron a partir de terminada la Guerra Civil. Dos causas hay que tener en cuenta para explicarlo. El mismo resultado de la contienda que favoreció a los grandes propietarios y el hecho de que la autarquía posibilitará el aumento vertiginoso de la demanda de carbón y con ello de los precios y beneficios.
En la fotografía Jerónimo Silva
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