Los Sucesos
El 10 de enero de 1933 se preparó el levantamiento de los sin tierra en Casas Viejas, la insurrección la llama Jerome R. Mintz. No se había previsto, pero en el ambiente se respiraba que algo explosivo se estaba preparando, y en la mañana del 11 estalló. Los dos primeros que cayeron fueron el sargento y un número de la Guardia Civil. Lo demás ya se sabe.
Los Sucesos de Casas Viejas han sido estudiados, analizados, y supervisados por cuantos han tenido la curiosidad de acercarse a la violenta respuesta de un loco y más como el capitán Rojas. Pero de todos creo sinceramente que el profesor yanqui Mintz ha sido el que mejor ha expuesto lo que pasó y cómo ocurrió, no en balde tuvo la fortuna de que los mismos campesinos, los protagonistas que quedaron vivos, de Casas Viejas le contaran lo que nunca antes se atrevieron a decir.
José Suárez encara lo ocurrido en ese mes de enero y lamenta que «los informadores lo único que trataban era buscar el desprestigio de la República, y de ahí que la verdad lo fuera a medias. No pude comprobar que algún informador tratara de averiguar las causas de aquellos sucesos. Porque todo lo que sucede tiene una causa y esto nadie trata de averiguarlo». Sin justificar la violencia mortal se inclina por comprender la desesperación de esos hombres que nada tenían y nada podían perder.
Pero los anarquistas la tenían con los socialistas. Suárez y su familia lo pasaron mal, tuvieron miedo y se salvaron porque el objetivo final no eran ellos. Vivían enfrente uno de otro Suárez y su cuñado Francisco Fernández Guerra de la Vega, casados ambos con dos hermanas María Luisa Pérez Blanco Vargas el primero, y María de los Ángeles el segundo, siendo éste Secretario de la UGT. Advirtiendo el peligro que
se les venía encima, Francisco, Curro, cruzó la calle con su mujer e hija Maria Luisa con un año de edad y se encerraron en casa de Suárez con su mujer y sus tres hijos. Avisados que iban a por ellos, taparon las ventanas con los colchones y apilaron sacos en las puertas. Así pasaron las horas, sin salir de la casa, esperando el desenlace.
Cuando todo hubo terminado la Guardia Civil sacó de la casa a los dos cuñados y les hicieron acarrear a los muertos al cementerio. Los de Asalto al parecer descansaban del trabajo realizado, o bebían vino en el bar con los Velas. Los ricos salieron ilesos, lo que no quita para que José Vela, el Tuerto Vela, animara al capitán Rojas: «Si usted se va sin darles ejemplo, volverá a pasar lo mismo otra vez», según contó José Suárez a Mintz.
El mito de Seisdedos tiene unas connotaciones especiales. Se ha repetido hasta la saciedad que este buen hombre fue el cabecilla del estallido en Casas Viejas y en algunos trabajos aparece como el instigador de los Sucesos. El propio Mintz y algunos de los que se han acercado a buscar a este líder carismático, Francisco Cruz Gutiérrez, se han encontrado con que, además de ser un buen hombre, como casi todos los de
la revuelta, tenía en 1933 unos 74 años, edad muy considerable en su tiempo.
Presentación de la revista Puerta del Sol. En el centro el autor de esta serie sobre José Suárez Orellana
