Anoche día 7 de mayo se presentó en la Casa de la Cultura el libro de José Benítez Guillén, más conocido como Pepe Sansón. Empezó el acto María Orellana, en representación de la asociación el hijo de la luna, leyendo a oscuras, como me recordó mi amigo Vincent, la oda a los braceros de la Janda con la que termina el libro Historias en Casas Viejas. Luego, José González Benítez en representación de Brezo y Castañuela, asociación que ha editado el libro, habló sobre la significación de los libros nuevos, sobre el autor, sobre el mapa del tesoro de Mintz y el mandato que tenemos de la familia para que demos todas las posibilidades a fin de que la gente que lo desee lo vaya descubriendo. Terminó quejándose de los prejuicios que injusta e innecesariamente nos empujan a que abandonemos las esperanzas. Luego, Pepe Sansón, habló de su libro, de su contenido, del equipo que le había ayudado a hacer sus sueños realidad (Juani, Fran, Pepe, Jesus, Mañez, Salus…) y termino dedicándole el libro al optimismo de la libertad.
El salón de actos lleno, la venta de libros a un ritmo que indica que como en otras ocasiones pronto se van a agotar y la celebración del evento en la Peña del Barcelona, con mucha más gente de la esperada, nos confirmaron que al no habernos dormido no nos cortaron la cabellera, como le paso al mítico Sansón. Especialmente me gustó que en torno a la media centena de personas habían estado presente en los cinco libros que de «facto» ha participado «Brezo y Castañuela». Podía y puedo contarlas una a una, ponerles cara y apellido o apodo y casi puedo asegurar que cuando está leyendo esta entrada saben que el respeto y la complicidad son mutuas. Cinco libros en menos de cinco años son muchas realidades tangibles y ya es un activo tener una estantería donde se exhiben los cinco.
Según aparece en la Divina Comedia de Dante en las puertas del infierno está escrito:«los que entráis, abandonad toda esperanza», después «lo único tangible, son quejas, suspiros y gemidos, blasfemias, palabras de dolor y de ira». En esta tierra, al sur del sur, donde el problema agrario hizo que el latifundio hiciera patente el fatalismo andaluz, hace mucha falta el antídoto contra el fatalismo andaluz que representan esas cinco realidades. Ayer Pepe Sansón no pensaba que el destino es inexorable y nos lleva a la nada, que la vida es crecer en la pérdida, sino que hacer es creer y así se puede brindar por la libertad. Al otro Pepe le gustaba este libro, porque como todos los libros nuevos olía a la esencia, a las cosas de toda la vida, a su pueblo. En el resto de los que estábamos allí dominaba la alegría porque de una forma u otra éramos consciente que era una de esas ocasiones en las que el pesimismo de la realidad es derrotado por el optimismo de la voluntad.
No tengo foto del acto, si alguien me la manda la pongo. Mañana domingo, al medio día, estaremos por los bares del centro histórico vendiendo libros.

hola leí un poco la introducción me gustaría leer el libro te felicito nuevamente desde Colombia shenya