Desde 1958 a 1968 impartieron clase en Benalup de Sidonia Eugenio Espinosa y Ángel Guillén, en el sector masculino y en el femenino estaban como maestras Mercedes Pérez-Blanco y Lucía Romero. Para el curso de 1961-62 Angelín se trasladó a las escuelas de Corea. Eugenio siguió en la Plaza del Pijo, Mercedes en la calle Fuentes y Lucía en un aula habilitada en la Plaza el Pijo. Ángel se encargaba de las letras en los niños y Eugenio de las ciencias, la compenetración y la ayuda mutua era tan grande, como necesaria en medio de aquellas circunstancias donde imperaban las carencias. El horario de trabajo era inmenso. Además de enseñanza general, se encargaba de los cuatro cursos de Bachillerato Elemental, que luego se transformó en el Bachillerato Radiofónico, alumnos que estudiaban Magisterio por libre, las Permanencias, y, por último, las clases de Adultos a partir de las ocho de la noche; «en una palabra: una jornada que comenzaba a las 8 de la mañana y terminaba a las 10 de la noche con el tiempo para comer; algo que solo con nuestra juventud y entusiasmo podíamos llevar a cabo». Hay un acta de 1/7/1966 en la que se visualizan los problemas del equipamiento educativo en Benalup de Sidonia: “Se dio lectura a un escrito de la Junta Provincial de Construcciones Escolares en el que da cuenta de que la Junta Central de Construcciones Escolares había autorizado la construcción de seis Escuelas y seis viviendas en la Aldea de Benalup de Sidonia perteneciente a este Municipio, para lo que se concede una subvención de un millón quinientas mil pesetas, interesado se le manifieste si el Ayuntamiento dispones de los solares correspondientes, y si cuenta con los medios de financiación suficientes para sufragar la diferencia existente entre el coste del proyecto y la subvención concedida”.
El Ayuntamiento contesta que si dispone de local y no de recursos económicos para aportar la diferencia necesaria. Por tanto, el proyecto ha de esperar. Pese a las instalaciones de Corea el equipamiento educativo seguía resultando insuficiente, característica que tampoco paliaría las tres aulas construídas en la zona del Cuartel en 1968. A finales de la década de los sesenta la situación de los equipamientos educativos era catastrófica. Había un aula en la calle Fuentes, dos en la plaza el Pijo (una la antigua escuela unitaria y otra en el Ayuntamiento), cuatro en Corea, tres en el Cuartel y una en la carpintería de Matute, (hoy Peña del Real Madrid). El director era Juan Fernández Pérez-Blanco y desde 1968, el año de la partida de Eugenio y Angelín, trabajaba como maestro Juan Antonio Aguilera, otro maestro llamado a dejar huella en la historia de la educación de la localidad.
