A finales de los cincuenta y en la década de los sesenta van a producirse una serie de cambios en torno a la ganadería que marcarán el futuro de la zona. Escrito de otra forma, en el proceso de expulsión de la población del campo, estos años van a ser fundamentales por cuanto se regula la preferencia ganadera en los aprovechamientos y si inicia un proceso de cercamiento que va a conducir a los bocages o campos cerrados actuales, todo ello en el marco de la tremenda lucha entre grandes propietarios y pequeños y jornaleros que históricamente se ha dado en esta tierra. La declaración de zona de preferencia ganadera, los cercamientos y el posterior aluvión de venados significan el triunfo de los intereses de los grandes propietarios y la definitiva marcha del campo de sus tradicionales pobladores.
La lucha entre los ganaderos y los agricultores ha existido siempre. En la comarca de la Janda, al sur del sur, donde el latifundio ha impuesto su dominio esta lucha ha continuado hasta la actualidad. La declaración de zona de preferencia ganadera a finales de los cincuenta marca un hito en esa lucha. Como dice Agustín Coca en su libro Los Camperos: “Las amplias campiñas alcalaínas se especializan en la producción ganadera, declarándose desde entonces este aprovechamiento como el más idóneo para esta comarca. Con ello, se justificaba la opción tomada por los grandes propietarios alcalaínos, desentendiéndose de los costos sociales que provocaba tal decisión. La obligatoriedad del cultivo de cereales quedaba atrás…Fernando Toscano de Puellles, historiador alcalaíno nos aclaró en una entrevista que:”estando Alvaro Domecq de Presidente de la Diputación de Cádiz, en el año 1957 o 1958, se lleva a cabo la demarcación comarcal de la provincia, realizándose un estudio sobre las potencialidades de las diversas zonas gaditanas. Al llegar a Alcalá se califica esta zona de “preferencia ganadera”. Tenía aquí sus tierras y le convenía esta denominación. Como justificadores se puso el azote del levante y otras circunstancias(…) Es cuando se crea la Ruta del toro, aprovechando la presencia de fincas ganaderas como Jandilla, Torre-Estrella, Monte Abajo, Tooñalejo, etc.” . Ni que decir tiene que estas consideraciones sobre Alcalá tienen validez para nuestro caso. Las consecuencias de esa decisión fue otra vuelta de tuerca en el proceso de expulsión de la población rural de su entorno. Se potencia la ganadería extensiva que genera poca mano de obra y con la excusa del levante se debilitan las explotaciones agrícolas. No obstante, confirmando la dialéctica de Hegel, es el momento en que aparecen las Lomas, con todo lo que ello significó de oposición a este sistema extensivo y poco generador de mano de obra. Con el tiempo derivaría en la lucha por el agua, uniéndose a los ganaderos los arroceros. Pero esto es tema de otra entrada.

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