Hoy viene en la prensa la noticia de que las diputaciones de Cádiz y Huelva han renovovado el convenio para seguir luchando contra la plaga de mosquitos. Francisco González Cabaña ha manifestado » a pesar de que han aumentado las hectáreas de cultivo de arroz, principal causa de la propagación de estos insectos, se ha conseguido reducir el número de mosquitos».
A pesar de este descenso, González Cabaña ha señalado que «lo mejor para acabar con esta plaga sería que desaparecieran los cultivos de arroz, pero cada agricultor es libre de sembrar lo que quiera«. En el blog de Pepe Contreras se puede leer: «González Cabaña también ha recordado que la existencia de los cultivos de arroz en La Janda, “además de tratarse de cultivos poco rentables socialmente”, acrecientan la presencia de mosquitos como una suerte de “daño colateral” Antonio Morillo, vejeriego de pro, escribió un artículo sobre el tema. Yo también escribí dos entradas sobre el tema. Recordar también que la causa oficial para la desecación de La Laguna de la Janda fue la erradicación del paludismo que generaban la existencia de tantos mosquitos. Me parece muy interesante la reflexión de Juan Clavero en ese magnífico libro del Río Barbate que la Junta no termina de darle la difusión adecuada: “El tiempo ha venido a dejar más patente si cabe la paradoja de este plan de desecación: una valiosísima zona húmeda se deseca para transformarse en tierra de regadío, valles y campiñas se inundan para retener el agua de los ríos y favorecer la desecación de la laguna, y al final, zonas del vaso de la laguna se terminan por reinundar de nuevo con el agua de los embalse para el cultivo del arroz». Un cultivo que no es social y que genera plagas de mosquitos. Un ejemplo más de como la mayoría de los procesos de apropiación de la tierra y su uso en esta comarca, que diría mi buen amigo Agustín Coca, siempre han favorecido a unos pocos y han perjudicado a unos muchos.
