A partir del 18 de Julio de 1936 se suceden los acontecimientos que sumirán al pueblo en el terror. Ese mismo día había sesión ordinaria del Pleno del Ayuntamiento presidido por el primer teniente alcalde D. Domingo Ortega de la Corte ante la ausencia justificada del flamante alcalde recién elegido D. Antonio Gallego Visglerio. En ella se trata asuntos relativos a la rutina del pueblo: “D. José Bernal y otros, pidiendo que se intensifique alumbrado en el paseo de la República(…) Se lee el escrito de D. Gabriel García Hita pidiendo ser dado de baja en el padrón de bebidas espirituosas” y otros asuntos presupuestarios ordinarios, entre los que se incluye los servicios de telefónica del mes de junio, la justificación de los gastos de viaje a Cádiz del Alcalde, el pago a Gabriel García de 20 pts. por el féretro del “pobre Miguel Jiménez”, el pago a Jacinto Fernández de jornales por el arreglo de una cañería y a D. José Coca por dos kilos de estaños que aportó al acomodo de la misma… incluso se recoge el voto unánime del consistorio para “dar el pésame a la familia de la Sra. Viuda de Silva por el fallecimiento de ésta ya que la Corporación Municipal está agradecida por su pronta colaboración en cuantas ocasiones fue requerida para aliviar el paro obrero” (Libro de Actas Municipales, 18 de Julio de 1936. Archivo Municipal de Alcalá de los Gazules) Nada hacía presagiar la tragedia.
La narración de los hechos por parte de los sublevados es un documento histórico de suma relevancia en el que justifican e ignoran la represión tan brutal y sistemática que articularon. Como un parte de guerra en sus páginas se suceden los hechos: “Día 18. Se rumorea por el pueblo que las fuerzas de la guarnición de Marruecos se habían alzado en armas contra la política marxista. Estos rumores son confirmados por personas llegadas de Cádiz. Día 19. Confirmados de un modo casi oficial los rumores habidos el día anterior las fuerzas de la Falange se ofrecen incondicionalmente a la Guardia Civil y comienzan a prestar servicio al mando de los cabos de escuadras patrullándose por las calles provistas de armamento que puede recogerse, consistente en escopetas y pistolas, todas ellas estropeadas. De este modo la gloriosa F.E. se incorpora al glorioso movimiento salvador de España. .- Los falanges se distribuyen por los cuarteles de la Guardia Civil y Carabineros, patrullando el resto por las calles. Día 20. Al ser proclamado el estado de guerra, el alcalde y concejales se resisten a entregar el mando. Estos son los rumores que corren, así como que también por el referido alcalde se habían enviado emisarios a las masas obreras que trabajaban en la operación de descorche en varias fincas del término para que vinieran y se apoderaran del pueblo. Pero (…) fueron desarmados (…)La vida del pueblo era la normal, viéndose las calles muy concurridas.- (…)(Archivo Municipal de Alcalá de los Gazules, Legajo 971, Diario de la Falange).
Esta versión de los acontecimientos obvia sin duda la realidad, sin embargo, somos de la opinión que es la que se instaló como la narración oficial de unos hechos que aún hoy muchos creen. Porque lo que ocurrió fue mucho más espeluznante. Es cierto que los falangistas tras recorrer la calle Real toman las instalaciones del Ayuntamiento. Pero es a partir de entonces cuando la represión, el miedo y la sangre se instala en la normalidad cotidiana que vivieron nuestros paisanos por días, semanas e incluso meses y años. Delaciones, apresamientos y fusilamientos sin juicio previo, inundan de pavor cada rincón de cada casa, de cada sombra de cada árbol, de cada esquina… Las paredes del cementerio se ensangrientan y los disparos y ráfagas de metralla penetran en los oídos y el cerebro de los alcalaínos provocando el escalofrío y el terror. Algunas camionetas se atestan de hombres y mujeres que arrancados de sus casas acabarán como cadáveres en dispersas y anónimas cunetas. Guillermo García comenta cómo “Todos fueron fusilados. Eran personas que no esperaban una represión tan brutal por parte de las fuerzas abanderadas bajo la enseña del movimiento nacional. Muchos de los líderes más comprometidos con la causa obrera habían huido a la sierra y esto les salvó las vidas” (García, 1997:24) . El descorche estaba en pleno apogeo y las noticias de la sublevación llegaron a los tajos y muchos pudieron huir. Otros confiados fueron al pueblo y nunca volvieron. José entonces con catorce años recuerda cómo“…el cocinero, el pobre hombre… se viene de quincena y cuando llegamos allí al jato viene otro cocinero nuevo,(…) … y me entero después que lo habían matado…”José, funcionario, 85 años. 2005.
El 22 de Julio en el libro de actas del Ayuntamiento se registra la llegada de los usurpadores, que toman el gobierno del Ayuntamiento por la fuerza. La preside “D. Manuel Martínez Pedré, teniente de la Guardia Civil y Comandante Militar de Medina Sidonia(…)los señores D. José Fernández Montedeoca [que sería nombrado posteriormente alcalde], D. Domingo Puerto Gómez, D. Andrés Morales Álvarez, D. Miguel Blanco Sánchez y D. Luis Ahumada Vázquez”. (Archivo Municipal de Alcalá de los Gazules, Libros de Actas Municipales, 18 de Julio de 1936.)

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