Ayer España le ganó a Alemania en las semifinales del mundial de Sudáfrica con lo que hemos pasado a la final, en la que nos enfrentaremos a los holandeses. El hecho tiene mil caras y cada uno toma la que más le gusta o le interesa. Había quien se sabía las veces que nos hemos enfrentado, la historia del pulpo o el lateral derecho alemán que tiene un hermano con el que parece que no se habla y que juega con Ghana. Había uno que quería que ganara Alemanía y llevaba la camiseta de España y había otra que quería que ganara España y llevaba la camiseta de Alemanía. Había quien hablaba del doble pivote defensivo, de que jugaron siete del Barcelona («Cataluña la vanguardia de España, lo que quería Cambó»), y de la furia española de Puyol. Otros hablaban de que tenía que hacer la proeza la «Roja» para que la gente sacara a la calle
la bandera de España, que en circunstancias normales quien la lleva o la muestra lo consideran facha. En otros países no pasa, en EEUU, Alemania o Francia la gente se siente muy orgullosa de su estandarte. Alguien dijo que había gente que estaba deseando sacar la bandera del armario y aprovechaban el fútbol, que el problema era la complicada y difícil historia que hemos tenido, otro dijo que si también iba tener de eso Franco la culpa y otro contestó pues sí.
Era impresionante como la caravana de coches pasaba por la plaza el pijo, tocando el claxon y ondeando las banderas. Yo me acordaba de que la proclamación de la Segunda República el 14 de abril de 1931 debió ser una cosa parecida, «¡han ganado los nuestros!», los que están más cercanos a nosotros. No sé si en este pueblo fueron los que más lo celebraron, si sé que fueron los primeros que se desengañaron. Según tengo entendido la gente se concentró en la Alameda y transitaban por la calle San Juan hasta la plaza de Abastos. Hoy la calle San Juan es peatonal. ¿O no?. La Segunda República no supo o no pudo aprovechar esa euforia o consenso inicial y por culpa de las dos Españas terminamos en una guerra civil.
¡Los nuestros! Ya escribí en este blog que mi hijo quería que ganara Eslovaquia a EEUU porque estaba más cerca. Los nuestros en el fútbol es el panem y circum de los romanos. El concepto de los nuestros, del grupo, de lo próximo a mí, de lo que representa a mis intereses es la clave en política para ganar elecciones. Dicen que la política, el fútbol y la religión se parecen, porque son una forma de control social y enaltecen los sentimientos.
La primera foto es fusilada del blog del Chori

De todas formas, yo, que no soy futbolero y que me fastidia el sensacionalismo de la prensa española, vi ayer un partido muy vibrante, nada marrullero, muy deportivo por ambas partes, con sendos entrenadores que se tenían mutuo respeto y que hicieron el mismo análisis de lo ocurrido, con objetividad, sosiego y sin patriotismos baratos. Eso está cerca del espíritu deportivo que debiera ser el fútbol, y si ese espíritu mueve a toda la peña y le hace vibrar, pues bien por ello. Por desgracia, el día a día de este deporte no es ése y hay que esperar a la Eurocopa o a los mundiales para ver equipos de fútbol que no estén inflados por costosísimas y sobrevaloradas plantillas: eso otro no es deporte.