Ya había escrito sobre la instalación del teléfono en el pueblo, pero he encontrado nuevos documentos y me ha parecido oportuno hacer otra entrada. En las actas capitulares del Ayuntamiento de Medina de 13-9-1920 podemos leer. «Por el Señor Presidente se dio cuenta que los vecinos de la Aldea de Casas Viejas de este término municipal Don Ricardo Rodríguez Pérez-Blanco (el fundador del actual bar Ricardo), Don José Hernández Beltrán, Doña María Roldan Vela, Don Juan Pérez-Blanco Estudillo (carpintero y propietario, hombre de gran influencia política y social), Don Manuel González Guillén, Don Manuel Muñoz Guerrero, Don Antonio Vela Pérez-Blanco (el patriarca de la familia Vela, médico y gran propietario), Don José Espina Calatriu (médico, yerno del anterior y gran propietario), Don Manuel Barberán Saborido, Don Juan y Antonio Vela Morales (hijos de Antonio Vela y grandes propietarios), Don Federico Ortiz Villaumbrales (yerno de José Espina y médico de la localidad) a nombre del Casino de Labradores; Doña Isabel Luna Morales y don Antonio Pérez-Blanco Estudillo ( propietario de tierras y hermano de Juan)…» Estamos en plena Restauración, la iglesia ha empezado a construirse y el pueblo se está consolidando como tal. En ese contexto los personajes más importantes del pueblo del momento, a nombre del casino de labradores, sito en la esquina inferior derecha de la Alameda donde luego se ubicó la tienda de Pepe Rey, solicitan la instalación del teléfono en el pueblo. Es curioso cómo la lista está encabezada por Ricardo Rodríguez Pérez-Blanco, propietario del bar de la Alameda y que luego cuando llegue la guerra civil será el único de esta lista sometido a Consejo de Guerra. Prosigue el acta capitular «…le habían manifestado que habiéndose establecido en Medina Sidonia una central telefónica y careciéndose en la expresada Aldea de Casas Viejas de toda clase de medios de comunicación, sería de gran utilidad para ambas poblaciones y muy especialmente para Casas Viejas, el establecimiento de una línea de teléfono que, partiendo de la central de Medina, uniese a éste con la central que se instale en tan repetida Aldea. El Ayuntamiento considerando lo útil y conveniente que sería el establecimiento de este servicio, acordó autorizar al señor alcalde para que en nombre de la Corporación municipal, eleve en este sentido la oportuna instancia a la Dirección General de Correos y Telégrafos, quedando obligado el Ayuntamiento a satisfacer la parte correspondiente del gasto que ello origine de acuerdo con lo que determinan las disposiciones vigentes».
En la fotografía el Casino de Labradores
