Anoche vi en CNN plus el debate sobre la decisión de hoy del parlamento de Cataluña entorno a si prohibe o no las corridas de toros. Por un lado ha defendido la prohibición Télam Leonardo Anselmi, portavoz de Proy y por otro ha defendido la no prohibición Luis Corrales, presidente de la peña de José Tomas en Barcelona y coordinador de la Plataforma por la Defensa de la Fiesta. Anselmi ha basado su argumentación en la defensa de los animales y Corrales en que un pueblo pactista por tradición como el catalán no puede prohibir ir a los toros a quie quiera hacerlo. A mí me ha llamado la
atención el respeto, la tolerancia y la profundidad con la que han debatido, a veces eso de los tópicos tienen cierta razón y me ha parecido entender lo que es el famoso Seny catalán en ambos contertulios. Hasta han coincidido ambos que lo peor del debate es la politización que ha sufrido, habiéndose intentado que la polarización sea entre los nacionalistas catalanes y los nacionalistas españoles. Por otra parte, aunque se pretenda dotarlo de matices de modernidad, el debate es muy antiguo, casi como la denominada Fiesta de los toros. En Los anarquistas de Casas Viejas de Mintz se dice:«Los anarquistas también se oponían a las corridas de toros. Reducto de la crueldad medieval, la corrida de toros fue pensada para desensitivizar a la gente del sufrimiento y para distraerlos de la tarea de educarse a sí mismos. Pepe Pareja: Las corridas de toros proceden de la época de la Inquisición, cuando los señores feudales tenían esclavos. Cuando un esclavo hacía algo mal, se lo ponía en un circo, como uno de los que ahora existen para recreo de los capitalistas, con animales salvajes. Sus orígenes feudales son causa suficiente para que personas inteligentes e idealistas odien las corridas de toros. Las corridas de toros fueron odiadas aún más cuando se observó que, en la arena, es inhumano cabalgar sobre un caballo que tiene los ojos vendads para poder picar al toro, mientras éste
avanza contra el caballo y, con la fuerza de sus cuernos, le saque las tripas. Una persona de corazón sensible no debería mirar este espectáculo. Por muy hábil que sea un torero, yo no puedo ir a verlo torear. Me es repulsivo. No debería permitirse a la humanidad matar a un animal que tiene los ojos vendados después de que ha ofrecido su juventud y sus servicios. Así es como lo entiendo yo. Creo que la civilización debería protestar contra estas cosas, porque, si no, ¿qué tiene de bueno la civilización?«He estado buscando alguna defensa del toro por parte de alguien de aquí y que tuviera cierta antiguedad, como no la he encontrado me he ido al blog de Vicente Peña, de allí he extraido algunas frases: «Noble y bravo, el toro se crece en el combate y en la plaza ejercita su bravura. El toro de lidia existe porque existe la Fiesta de los toros. Si la
Fiesta se suprimiese, se mutilaría de modo irreparable un patrimonio cultural, con tradición en España, Francia, Portugal y Sudamérica… La Mesa del Toro, presidida por el ganadero Eduardo Miura, hará una defensa de la Fiesta en Bruselas por primera vez en la historia. Los valores ecológicos, culturales y económicos serán la bandera con la que se ensalzará la importancia de la Tauromaquia en la Europa de los 27… En este pequeño fragmento de vídeo el Senador Socialista Cid Cebrian hace una defensa de la fiesta nacional considerándola una fiesta de todos, independiente de la Ideología política. La fiesta no es de derechas ni de izquierdas. y en eso estamos de acuerdo, por supuesto. Él pone ejemplos de porqué y como la fiesta esta apoyada por la izquierda. Podemos observar el cartel de la primera república celebrando una corrida de toros como espectáculo de masas…Incluso el partido comunista organizaba corridas de toros. Pero ahora la realidad es otra y nacionalismo es el que decide si la fiesta sigue o no adelante, primero en Cataluña, y después otros seguirán el camino…»
¿Cuál es vuestra opinión? La mía saldrá en tercer lugar. Las fotos de Jerome R. Mintz