Sigue el atestado de la Guardia Civil: “que la noche del veinte de febrero pasado volvió el mismo hombre con la misma vestimenta y la escopeta pidiéndole de comer caliente diciéndole que entrara y se sentara hasta comer que le puso un refrito, después le dio un cigarro y un pedazo de pan, marchándose con la misma dirección que la vez anterior que hará unos nueve o diez días volvió el mismo acompañado de dos más que pidieron de comer caliente, mandándolos a entrar y sentarse mientras le hicieron un refrito que sin perder tiempo se lo comieron y después le dio una hogaza de pan de unas tres libras de peso y seguida se fueron con la misma dirección que anteriormente… Preguntado si conocía a algunos dice que a ninguno, pero que el primero de los tres suponía siempre que fuese el apodado Curita que ya se habían enterado que andaba tirado al monte, que las dos veces que llegó el apodado Curita, solo estaba en su casa él y su esposa María Gallardo Gómez y cuando llegaron los tres había además de estos un hermano y un cuñado de su esposa llamado Manuel Gallardo Gómez y el cuñado Francisco Domínguez Gil, ambos naturales y vecinos de Casas Viejas que estos como familia estaban trabajando en los carbones….” Para intentar sobrevivir en las adversas condiciones de estos huidos solían juntarse en pequeños grupos, aunque, como se verá luego, con el peligro evidente de las peleas internas y las delaciones.
“Preguntado el motivo por que no había dado cuenta a las Autoridades dice, que por temor a las venganza que pudieran tomar,… y por ello se le hace saber que queda detenido para ser entregado como auxilio a la rebelión a la Autoridad Militar” . Los numerosos campesinos que vivían en la sierra, bien haciendo carbón temporalmente o de modo definitivo van a estar en medio de dos fuegos; por un lado tenían que ayudar a los huidos para evitar las posibles represalias de unos hombres hambrientos y acorralados, por otro, si la Guardia Civil se enteraba eran detenidos inmediatamente, como en este caso. El alcalde pedáneo Baltasar Serrano dice de Diego Ruiz Ruiz “siempre ha estado en el monte ejerciendo su oficio de Carbonero, en el régimen anterior perteneció al frente popular como todos, su conducta fue buena”. En la ficha personal encontramos que “afiliado a la CNT, estuvo preso durante un mes en el año 1933, y a raíz de los tristes suceso de Casas Viejas por poseer en el campo donde residía una escopeta sin la debida licencia”. En el periódico de La Tierra con fecha 7-2-33 se podía leer: ”Diego Ruiz y Ruiz, habiéndose presentado en Casas Viejas para entregar una escopeta que tenía sin licencia, lo han traído aquí. Metiéronlo en un calabozo. Sin colchón, ni mantas ha estado tres días. A los cuatro le han tomado declaración y a los seis lo han sacado del calabozo”. Estos datos confirman que los que viven en el campo y los que “se han tirado a él” son gente del mismo sector social. En principio están dispuestos a darles comida a esos hombres, pero por otra parte, como estamos viendo en esta entrada, la presión de la Guardia Civil es muy fuerte, por lo que los maquis al verse acorralados utilizan la fuerza para conseguir lo que necesitan para su supervivencia.

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