El pan o el trigo se convirtió en la postguerra en el alimento más importante y básico de la alimentación de los españoles. Ya hemos visto otras veces como se encuentra su producción y comercio controlada y racionada. El trigo fue el producto más afectado por la intervención estatal. Así fue el primero en ser regulado. La política fascista italiana dejo su huella en esta primer política franquista sobre el trigo, así las   autoridades franquistas declararon su “Batalla del Trigo”, siguiendo los pasos de la “Bataglia del Grano” mussoliniana. En la correspondencia del año 1946 del archivo de Medina me he encontrado un  documento que habla de dos de los grandes problemas de la época; la lucha por el pan y contra los maquis. Valga este pots como un anticipo a toda una serie sobre el maquis que estoy preparando para publicar próximamente en este blog.
En un escrito del alcalde de Medina al gobernador civil con fecha de 3 de diciembre de 1946 se puede leer: “Continuando en la Sierra de Benalup de Sidonia, aneja a este Ayuntamiento, los Destacamentos de Fuerzas de la Guardia Civil y prestando servicios extraordinarios; ruego V.E. que al igual que en meses anteriores se digne adjudicar a esta Alcaldía el cupo correspondiente de harina del Fabricante Juan Pérez Blanco, a fin de poder atender dicho cupo al suplemento de racionamiento PAN para 40 hombres, a razón de 250 gramos diarios para cada uno de ellos.
Por Dios, España y su Revolución Nacional Sindicalista”
La sierra de Benalup se convirtió en un lugar altamente conflictivo durante la postguerra por la presencia de muchos maquis. Entre otras muchas razones podemos apuntar a la existencia de un amplio número de huídos locales, al dominio tradicional del anarquismo como movimiento de masas en la zona a la cual se venía en busca de su posible apoyo y a factores geográficos (relieve abrupto, envidiable situación geoestratégica …). Así, en la zona se crearon tres destacamentos (unidades de entidad menor colocadas en lugares específicamente conflictivos) de la guardia civil; en el Carrizuelo, en las Algámitas y en las Gargantillas. Que según estos escritos llegaron a estar compuestos por 40 guardias civiles, una cifra muy importante. Como dice Jesús Núñez la Guardia Civil era la fuerza más idónea para luchar contra los maquis: “La Guardia Civil, de naturaleza militar, era evidentemente el Cuerpo más idóneo dadas sus singulares y tradicionales características tales como su organización, disciplina, despliegue territorial, así como su ya histórica experiencia en la persecución de «bandoleros». No hay que olvidar, además del tema de los «huidos» ya citado, que la Guardia Civil fue fundada en 1844 para afrontar un grave problema de seguridad pública creada por el bandolerismo rural surgido tras la Guerra de la Independencia y que con el paso del tiempo y diversos acontecimientos socio-políticos se había ido agravando. Posteriormente y tras las Guerras Carlistas, la Guardia Civil también fue la encargada de la persecución de las partidas carlistas que quedaron aisladas y de aquellas que se lanzaron al bandolerismo como único medio de supervivencia”.
Desde allí los enfrentamientos fueron constantes con las partidas de guerrilleros. La población de la sierra, muy abundante, se adaptó a este enfrentamiento entre maquis y guardia civil. En un principio confraternizaba con los dos bandos, alimentando a ambas partes. Poco a poco, debido a las circunstancias políticas y a las divisiones internas el movimiento guerrillero se fue degradando, refugiándose en prácticas propias del bandolerismo, donde la extorsión o el secuestro eran sus armas principales. … a principio de la década de los cincuenta el maquis estaba totalmente derrotado. La estrategia diseñada por el estado español contra los maquis había dado el resultado buscado. Dice Jesús Núñez: “La estrategia que se diseñó tenía por finalidad desvirtuar socialmente y destruir físicamente al maquis, al objeto de que fueran considerados ante el resto de los españoles y naciones extranjeras como «bandoleros», ajenos a cualquier reivindicación política”. Tanto la lucha por el pan como contra los maquis fue ganada por el régimen a costa de un gran sufrimiento de la población. Este triunfo, esta represión y estas calamidades sirvieron para poner los fundamentos de un régimen que iba a durar cerca de cuarenta años.

En la fotografía miembros de la guardia civil del destacamento de las gargantillas con otros de los que vivían allí. Foto del archivo familiar de Leonardo Ruiz.
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