Si los funcionarios en general tenemos fama de privilegiados,
los médicos aún la han tenido más todavía, pero me parece que no es de
recibo discriminar a ningún tipo de trabajador sean basureros,
inmigrantes, profesores o médicos. Es una de las cuestiones que enfatiza el escrito “por ser de justicia equiparar a sus Médicos con el resto del personal”. Segunda cuestión, la paga extra es una cuestión de “importancia de justicia social”. Este derecho de justicia social igualitario para todos los trabajadores que se logró en el franquismo en medio de la mayor crisis económica, los años cuarenta, que ha vivido España es lo que significa la supresión de la paga extraordinaria.
El  Estatuto de los Trabajadores recoge el derecho de los mismos a dos pagas extraordinarias: una en Navidad, y la otra cuando se fije en los correspondientes convenios. El franquismo la fijo el 18 de julio para conmemorar su «glorioso alzamiento». El artículo 14 de nuestra Constitución dicta que «todos los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social». Que traducido resulta que por ser médico, abogado, bombero o conserje nadie puede ser discriminado en un derecho de justicia social, formalizado legalmente en una dura crisis de posguerra y por un régimen que ni siquiera creía en la democracia. Y es que ahí está la madre de todas las batallas, la crisis, que haberla hayla, se está aprovechando para cercenar el estado del bienestar y acabar con los derechos de las clases medias y populares que durante tanto tiempo y con tantas dificultades habíamos conseguido. Y es que estamos, parece ya una evidencia, ante una crisis que tiene consecuencias asimétricas, recayendo la parte más dura en las clases medias y bajas de la sociedad, en las que la supresión de la paga extra o el recorte de las prestaciones por desempleo son dos clarísimos ejemplos.
Yo siempre defiendo que la historia sirve entre otras cosas para que valoremos la situación actual como fruto de los esfuerzos y privaciones del pasado. Ahora que toca al revés y que nos preocupa realmente que en la recamara están las consecuencias más negativas para nuestros hijos también nos tiene que servir la historia para defender nuestros derechos. No podemos ir como los cangrejos para atrás, no podemos cercenar derechos que se consiguieron en los penosos «años del hambre».  No creo yo que permitamos que conviertan a Girón de Velasco en un héroe luchador de los derechos de los trabajadores. Y, por favor, que los árboles no nos dejen ver el bosque, que la famosa estrategia del divide y vencerás no salga de nuevo triunfante, aquí se trata de que no paguemos los de siempre los platos rotos, que por otra parte, somos los que menos hemos contribuido a romperlos.

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