Hace
unos años, cinco por ejemplo, no me hubiera atrevido a plantear que
la choza pueda tener algunos elementos positivos a tener en cuenta
cuando se plantea el tema de la vivienda. Hoy, como diría Butragueño, bueno si, pero no.
Dice Toni Lodeiro en “Consumir menos, consumir mejor” : “Las
construcciones tradicionales nos dan lecciones de bioconstrucción.
Materiales del entorno (madera, piedra, barro…). Abajo, el ganado
para aportar calor. Arriba, el camarote para parar parte del frío (y
conservar allí –sin cámara eléctrica– manzanas, patatas…).
Al Sur, la fachada principal, con más ventanas y más grandes para
aprovechar la luz y el calor; y al Norte menos y más pequeñas (o
ninguna) para evitar el frío. Ventanas pequeñas en zonas frías y
toldos para parar el sol en climas cálidos… La antítesis son los
modernos edificios corporativos con paredes de cristal sin ventanas
practicables y sin protecciones solares. Son sumideros energéticos
que no protegen del calor ni del frío”.
las ventajas y los inconvenientes de las chozas se ha hablado mucho,
el siguiente texto de De Pedro Mario Herrero de 1968, resume
posiciones: “Dicen
los ricos: Chozas también las hay en Madrid. El tejado de paja
abriga más en invierno y quita calor en verano. Si pusieran tejados
de Uralita sería terrible. Por otra parte, a ellos les gusta vivir
así. Cuando un alcalde de Sevilla suprimió las chozas y les
pusieron en casas, ellos quemaron la madera del piso y vendieron las
tuberías.
Dicen los pobres: ¿Calor en invierno? ¿Frescor en
verano? Entonces, ¿por qué no hacen ellos sus cortijo con techo de
paja?»
Estamos
en el 2013, evidentemente las viviendas actuales tienen unas
calidades que no resisten comparación alguna con estas chozas que
llegaron hasta los años setenta, aunque la crisis que estamos
pasando nos indica que se nos ha ido la fuerza por el ladrillo.
Aunque todas las comparaciones son odiosas, la que podamos hacer
entre las viviendas actuales y tradicionales en Benalup-Casas Viejas
son, además muy complejas. Es cierto que la choza, vivienda habitual
y tradicional de esta zona, tiene unos inconvenientes palpables, como
la debilidad ante el fuerte viento de levante, el fuego u otra
incontinencias naturales, lo mismo que es exponente de unas
condiciones de vida peores que las actuales. No obstante, hay dos
precisiones que hacer. La choza es la vivienda habitual de una serie
de personas en un lugar y un momento concreto que refleja unas
condiciones muy precisas. En segundo lugar, al mismo tiempo que
inconvenientes presentan una serie de ventajas que pueden ser muy
útiles en las circunstancias actuales. La choza responde a un modelo
sostenible de vivienda ya que los materiales necesarios para su
construcción son baratos y asequibles. La castañuela es el
principal y abunda en los arroyos, barrancos o en la antigua laguna
de la Janda. Su adaptabilidad a las condiciones climáticas naturales
también es otro punto fuerte. Este pasto bien sujeto y amarrado, no
dejaba pasar el agua, el frío o el calor.
Benalup-Casas Viejas por sus especiales circunstanciales históricas y geográficas
ha sido uno de los últimos lugares de España donde ha habido chozas
y posee un patrimonio fotográfico de ellos realizado por Jerome
Mintz.
En un momento de crisis y cambio en la construcción, en un
momento donde se impone consumir menos y consumir mejor, en donde es
un activo la adaptabilidad al medio físico, al climático y la
sostenibilidad ambiental parece que sería un tremendo error dejar
perder ese inmenso patrimonio cultural que representa los saberes en
torno a la construcción de la chozas. Conocimientos que todavía
atesoran algunas de las personas mayores que viven con nosotros y que
se perderán en donde habita el olvido si no hacemos algo para
evitarlo. De hecho se observa un lento resurgir de algunas
techumbres de paja para restaurantes, fundamentalmente. Ello nos hace
pensar que en un futuro no demasiado lejano el trabajo con la
castañuela pueda convertirse en un yacimiento de empleo importante. Por supuesto que no soy partidario de volver a la choza como vivienda habitual, pero creo que sería interesante diseñar algún tipo de estrategia para que no se perdieran esos conocimientos que todavía hay personas mayores que atesoran.
Las tres fotografías son de Jerome Mintz

