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El pueblo se creó durante el siglo XIX en torno al problema agrario generado por la forma de pasar de la propiedad institucional del Viejo Régimen a la privada del Nuevo Régimen. Los efectos del latifundismo extensivo eran más perniciosos sobre las zonas rurales periféricas y marginales. Así, en el primer tercio del siglo XX, la dependencia económica y política característica de la España de ese momento se agudizaba en una población como la de Casas Viejas, donde se dependía de Medina y con una estructura de la propiedad dominada por el latifundismo tradicional que generaba, además de subdesarrollo,  tremendas injusticias y pésimas condiciones de vida laborales, sociales, culturales y políticas. 





La proclamación de la Segunda República el 14 de abril de 1931 va a suponer cambios trascendentales que implicaban la llegada de aire fresco y permitía la utilización de la política para intentar mejorar las condiciones de vida de las clases populares. Pero además, la ruptura afecta al tradicionalismo social que tenía oprimidas a las mujeres, a una concepción antigua de la religión o al analfabetismo imperante. La derrota del 33 y la confirmación del 36 van a significar la vuelta al tradicionalismo social, cultural y político anterior la Segunda República. 



La primera fotografía refleja el bar que el casino de labradores tenía en el local de los Espina-Vela, donde el Ayuntamiento republicano de Medina había paralizado las obras y desde cuyos muros a medio construir dispararon al cuartel los campesinos el 11 de enero. El sombrajo de castañuela caracteriza al  “casino de labradores”  de Casas Viejas. En la segunda aparecen los dueños y las trabajadoras (con sus hijos) del taller de costura, están situados en el patio de la choza que la familia Lago Grimaldi poseía en la calle Medina. Aparecen en el centro de la imagen Juan Lago Juanitín, con su mujer Ángeles Grimaldi Benítez. A la derecha las trabajadoras del taller: Francisca Morillo, María Madueño, Francisca Vidal Grimaldi (con el niño en brazos), Juana Estudillo y Ana Tineo. Los niños de abajo son los hijos de los dueños del taller y los hermanos Castellet. Así de derecha a izquierda aparecen Cándida, Ángeles, Trinidad, Juan y Nicolás Cabañas Vidal (el niño con la boina)
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