La gran característica y la originalidad del nombre de las calles de B-CV es que habrá que i esperar, como en otros órdenes de cosas, a los ochenta para que se sistematice y se institucionalice el nombre de las calles de este pueblo. Además de que va a s un ser a partir de esa fecha cuando aparezcan la gran mayoría de las calles actuales del pueblo.
Hasta entonces la mayoría no tenían nombre o el que tenía se cambiaba a capricho del que tuviera poder en ese momento. En los momentos de cambio se intentaba rotular el nombre de las calles, pero con el tiempo el intento o parte de él quedaba en agua de borrajas. Hay que saber que el pueblo se forma a base de asentamiento ilegales, al margen y en la periferia del poder oficial y administrativo que estaba en Medina. Es uno de factores que explica la paradoja que presentaba Juan Vela Espina sobre el nombre de las calles de B-CV y que es el origen de esta serie.
Aunque el pueblo aparece como tal en la primera mitad del siglo XIX, habrá que esperar a finales del siglo para que se rotulen por primera vez sus calles. El 26 del 12 de 1898 hay un acta capitular del Ayuntamiento de Medina donde se recoge la orden de pagar los trabajos de rotulación de las calles de Casas Viejas. En otras del mismo año, hay alusiones a calles de «la aldea», pero no se especifica el nombre, lo que quiere decir que es en diciembre de ese año cuando se rotulan y se ponen el nombre a estas calles: “diez y ocho pesetas, siete céntimos importe de los jornales y materiales empleados por el mismo en la colocación de los nombres puestos a las calles de la Aldea de Casas Viejas en este término”.
Lo que siempre ha ocurrido es que Medina ha estado muy lejos y Medina era el poder oficial, pero el oficioso estaba en el pueblo. Durante la Segunda República ya vimos como los concejales socialistas, encabezados por Suárez Orellana presenta una moción para cambiarle el nombre religioso a las principales calles por las de políticos nacionales afines. Pero el intento resultó fallido.
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| Calle Alta. Foto Mintz |
Durante el franquismo, salvo las calle principales del casco antiguo, los callejones y las hijuelas de chozas no tenían nombre. D. Francisco Mohedano Fernández Campó, médico que viene a cubrir una bajo por enfermedad del titular Martínez Becerra, a principio de los años sesenta, decidió rotular por su cuenta y riesgo muchas de las calles del pueblo. Resulta que él era de fuera y le avisaban para que acudiera a visitar los enfermos. Antes las lógicas dificultades para encontrar el domicilio de los enfermos y la evidencia de que la mayoría de las calles no tenía nombre, tomo la decisión de comprar pinturas y rotularlas él mismo. Se cuenta que por ejemplo a lo que ahora oficialmente se llama la calle Alta y oficiosamente sigue siendo el Meaero, él le puso el nombre de Santiago Sanz de Andrés, el alcalde pedáneo de ese momento. En el imaginario colectivo de los más mayores del pueblo perdura el recuerdo de este médico con una lata de pintura y una brocha rotulando el nombre de las calles. El hecho es un indicativo más del abandono y la marginación a la que estuvo sometido el pueblo durante el franquismo. Al igual que en la Segunda República y el franquismo muchos de los nombres que les puso este médico no resistieron el paso de tiempo y de nuevo el nombre oficioso del pueblo se impuso sobre el oficial del poder. Pero en otros casos como ocurrió con el nombre de la plaza del pueblo o los nombres religiosos de las calles van a persistir.
Posteriormente a finales de los sesenta y principios de los setenta, el cura Jesús Barberá, junto con un grupo de jóvenes se dedicó a rotular las calles con su nombre. Cuando no lo conocían preguntaban a los vecinos. Al inicio de la transición con los socialistas de Aragón («Huesca, Zaragoza y Teruel» -Santos, Benito y Orellana) se hizo un nuevo esfuerzo de rotulación. El barrio que oficialmente se llamaba Casas Nuevas de José Antonio Primo de Rivera y en la práctica el pueblo lo bautizo como Corea por las peleas de sus vecinas es rotulado con nombres de poetas. Cuando se consigue la independencia del pueblo se detecta como una de las carencias la falta de rotulación de la mayoría de las calles por las que se forma un grupo de trabajo dentro del programa Benalup 2000 para ello. En sus informes se puede leer: “El grupo de cerámica ha realizado la rotulación, mediante la técnica de la cuerda seca, de unas veinte calles del pueblo, y el mural de la Casa de la Cultura”.
Pero será en la década de los noventa cuando el ayuntamiento, ya como poder autónomo y oficial, lleve a cabo un importante esfuerzo y rotule todas las calles. El procedimiento es el mismo. Cuando aparece una nueva calle, oficialmente es el pleno quien aprueba el nuevo nombre, pero la mayoría de las veces se aceptan la propuesta de los vecinos o del promotor inmobiliario. El actual nomenclátor es fruto de esta evolución. Por tanto, es la historia de este pueblo el gran factor que nos explica los nombres de las calles, su rotulación y su evolución.


