El Chacarrá no es un baile, ni un
cante, es una fiesta. El Chacarrá como
fiesta es una fuente inagotable de literatura oral y de costumbres
antropológicas. Se celebraba en el parque de los Alcornocales desde Tarifa
hasta Benalup, pasando por los Barrios, Bolonia, Cachorreras o el Retín. 

En el libro las tradiciones  se rebelan de Rogelio Ruiz y Luis Gómezse puede leer: «Al llegar la primavera muchos cortijos de la campiña tarifeña se engalanaban para celebrar fiestas enlos días señalados. A´éstas, acudían todos los vecinos de los alrededores. Cada año,la primera en celebrarse era la del día tres de mayo, día de la cruz. Para esta fiesta se adornaba una cruz echa con flores, que presidía toda la festividad.Otros días de celebración eran: el día de la Ascensión, San Antonio, el Corpus Christis,San Juan, Santa Ana, San Pedro y por último el 15 de agosto, dái de la Asunción. Además de estas festividades cualquier día podía ser propicio para que espontáneamente naciera un fandangazo. Lo que demuestra el arraigo de aquello costumbre típicamente tarifeña. 
Los festejos comenzaban por las tardes, después de terminar la jornada de trabajo. Se reunía la venidad entre la cual destacaban los jóvenes con sus caballos, ataviados para la ocasión con sus mejores galas. Participaban en el jego llamado «las carreras de cinta», una competición de aires medievales… Con la llegada de la noche daba comienzo el cante y elbaile, generalmente en la sala más grande dela casa, engalanada con muchas flores para la ocasión. La música corría a cargo de los que eran capaces de tocar algún que otro instrumento y lo mismo ocurría con el cante. Evidentemente el cante era el fandango tarifeaño. Allá por los años 40 del siglo XX, los soldados que trabjabanenla construcción de las pistas militares y que asistían a aquellos ancestros espectáculos; lo apodaron: chararrá, debido al ritmo machacón…El baile a duo entre un hombre y una mujer, o entre dos mujeres era el más común. Cuando se bailaba a trío se denominaba el zángano y eran tres mujeres o dos y un hombre. Algunos de los asistentes tocaban, otros cantaban, varios bailaban y los demás disfrutaban del espectáculos en sillas dispuestas alrededor… 
En
nuestro término municipal tuvo especial incidencia en los pagos de las
Algamitas, Zapatero, Albaida, la
Hoya
, Las Gargantillas, Cañada del Valle…En una entrevista
nos contó Leonardo Ruiz: “Teniendo en cuenta el trabajo de entonces –el
carboneo y la agricultura-, que ocupaban siete días a la semana y casi de sol a
sol; no es extraño que fueran unas fiestas esperadas con enorme ilusión”.

Las fiestas tenían un carácter
excepcional y servían para realizar un acto de convivencia informal y festivo.
Tenían como fin primordial la convivencia y la comunicación de gentes aisladas
en sus cotidianas labores agrícolas. Se trataba de un acto de socialización
necesario en un contexto de ruralización y aislamiento. El fandangazo era la
mejor oportunidad para relacionarse socialmente: se acudía a él para buscar
pareja o tratar de resolver una disputa amorosa, para estar con los amigos y,
en definitiva, como única oportunidad de expansión en la dura cotidianidad del
trabajo en el campo. 







Dice Leonardo Ruiz Estudillo en un artículo publicado en
Diario de Cádiz: “Por la tarde, bajaban a las casas de los anfitriones las
familias enteras con la yegua o el burro cargados de rosquetes y confituras
caseras. Llegada la noche, comenzaba el baile y el cante que se prolongaba
hasta el alba. Allí se juntaban el chistoso con el poeta y todos con el vino en
un espectáculo con todas las de la ley. Y si por mano del vino, había pelea, el
domingo siguiente tenían que hacer las paces. Dependiendo del tiempo, la fiesta
se celebraba en una choza, sombrajo o debajo de una parra
”. Como ocasión
especial las mujeres lucían sus galas más preciadas, los hombres sus chalecos
con cadenas colgantes de relojes, ancho sombrero, bota alta campera… La gente
llegaba sobre las ocho de la tarde y la fiesta duraba hasta que volvía la luz
del día para hacer el camino de vuelta por las veredas.



Sobre su origen hay dos grandes teorías. Una sitúa su fuente primordial en las almadrabas que dominaban la costa de Huelva a Cádiz, otra en los segadores de los montes de Málaga que bajaban al campo de Gibraltar y la Janda a segar, desde aquí optamos por esta segunda. Dice Aurelio Gurrea: “se segaba poco por parte de los agricultores locales, ya que las gentes se encontraban ocupadas en otras labores del cortijo o de sus tierras. Por eso, esta labor la hacían desde tiempo inmemorial los «gauces», así llamados por que la mayoría procedían de Gaucín, zona de Málaga poblada por moriscos. También iban desde Ronda, Mijas, Vélez-Málaga, etc, y no solo a segar sino a hacer carbón , y a la recolección del corcho. En todas estas labores se solía cantar bastante y hacer «fiestas» durante el descanso”. Los “gauces” son nuestros sopacas, que en el caso de Casas Viejas provenían del Valle del Genal y del Guadiaro



Como dice María Jesús Ruiz “Comenzaban el 3 mayo, Día de la Cruz, y se prolongaban durante todo el verano, aprovechando festividades (Día de la Ascensión, Día del Corpus, San Antonio, San Juan, Santa Ana y San Pedro), o simplemente justificadas por el día libre de los trabajadores. En otoño e invierno eran menos frecuentes, pero aún así cualquier excusa servía para organizarlas, de manera que no había boda, bautizo o día de matanza que no tuviera su fandangazo. Durante el buen tiempo, los recintos que acogían la fiesta permanecían engalanados según se habían preparado para las Cruces de Mayo: con un falso techo de mantones, colchas y mantelerías, colgantes de cadenetas y gallardetes de papel de orillo, ramos de flores, hojas de laurel y otros motivos decorativos…” 



Dice Leonardo Ruiz: “Teniendo en cuenta el trabajo de entonces –el carboneo y la agricultura-, que ocupaban siete días a la semana y casi de sol a sol; no es extraño que fueran unas fiestas esperadas con enorme ilusión”. Las fiestas tenían un carácter excepcional y servían para realizar un acto de convivencia informal y festivo.  Dice Leonardo Ruiz Estudillo: “ Muchas letras de los fandangos que acompañan al baile aluden a los propios participantes, metiéndose unos con otros, algunas son coplas-piropo a las bailaoras,y otras relatan experiencias en letras que son transmisoras de sabiduría popular”. El cante es el dominio del “repentismo”. La improvisación es la nota dominante estableciéndose la mayoría de las veces un diálogo entre el muchacho y la muchacha que empieza de forma hostil y termina en piropo. Otras veces, se cantan coplas de los más venerados y reputados fandangueros de la zona, como el Tirilla o el Palillo. Como ocasión especial las mujeres lucían sus galas más preciadas, los hombres sus chalecos con cadenas colgantes de relojes, ancho sombrero, bota alta campera… La gente llegaba sobre las ocho de la tarde y la fiesta duraba hasta que volvía la luz del día para hacer el camino de vuelta por las veredas.





En el libro de las tradiciones se rebelan de Rogelio Ruiz y Luis Gómez se dice:«Estas vivencias pueden parecer ridículas e incluso algo cutres;pero a pesar de todo, las costumbres pasadas merecen reflexión y respeto por formar parte activa de nuestras raíces culturales». Esta vez coincide mi valoración completamente con la de los autores. El Chacarrá es un elemento cultural de nuestra tierra, que tiene pocos seguidores, poco predicamento, corresponde a un momento, a una forma de vivir que ya ha desaparecido. Me parece que no procede lamentarnos que el chacarrá no sea conocido ni practicado por nuestros jóvenes, ni es oportuno hacer comparación con el botellón, con la sala Escándalo, el rock o las fiestas actuales. Yo creo que pasado los años del desarrollismo, del crecer por crecer que duraron con sus dientes de sierra de los sesenta hasta principios del siglo XXI, entramos en una nueva etapa. Lo mismo que ahora se ha impuesto el desarrollo sostenible, el compatibilizar el desarrollo económico con el respeto al medio ambiente, también hay que preservar nuestras tradiciones, nuestras costumbres, nuestra cultura… Por eso aunque de menos votos que el botellón o el regetón o el carnaval o el fútbol debe ser incentivado, difundido y valorado por las instituciones públicas, al menos es lo que pienso yo.






Recientemente,el 4 de agosto en pleno del Ayuntamiento de Benalup Casas Viejas aprobó por «unanimidad la moción de IU para declarar como bien de
interés cultural el baile del chacarrá y para su promoción y apoyo para evitar
su desapariciónLa propuesta de IU fue modificada y acordada en pleno por los demás grupos políticos para su posterior aprobación.

En el pleno ordinario celebrado en la tarde-noche de hoy jueves se ha aprobado por unanimidad instar a la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía la declaración como Bien de Interés Cultural el baile del Chacarráo Fandango Tarifeño por su gran arraigo en nuestro pueblo y otras localidades cercanas como Tarifa, Algeciras, Los Barrios, Facinas, Zahara de los Atunes y Bolonia entre otras.

El baile o fiesta del Chacarrá es una variedad del Fandango emparentada muy de cerca con los verdiales de Málaga y que hunde sus raíces en la época de la Reconquista.
Según el concejal de IU Andrés García, que intervino en la exposición de esta moción, el futuro de este baile es muy incierto a día de hoy, ya que solo se celebra a principios de mayo en la pedanía de Las Lagunetas en la Romería del Socorro, practicado por un grupo de amigos que se resisten a que se pierda el Chacarrá.
En el transcurso del debate tanto PSOE como PP aportaron ideas para que se modificaran dos de los tres puntos de los acuerdos que se encaminaron a fijar el papel del Ayuntamiento como colaborador con las asociaciones que quieran retomar la actividad de enseñanza y promoción de este baile con publicidad, cesión de locales municipales y la realización de actividades anuales donde el Chacarrá sea el principal protagonista.

Por otro lado, se preparará por personas expertas un expediente para enviar a la Junta de Andalucía para hacer formal la propuesta del Chacarrácomo Bien de Interés Cultural.«.

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