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| Ejercicios de la Sección Femenina en la Calera |
Como no podía ser menos en esta serie de las tradiciones se rebelan le vamos a dedicar dos entradas al mundo de la cal. Este producto es uno de los más característicos de la sociedad tradicional y en torno a él había todo un mundo de industrias artesanales y personal que trabajaba en él.
Cuentan Rogelio Ruiz y Luis Gómez en el libro de las tradiciones de Tarifa: “ En Tarifa son típicos los pequeños hornos de cal, también llamados caleras. Para su construcción,primero se excava un hoyo de unmetro o metro y medio de profundidad, por dos metros de ancho, preferentemente sobre un terreno en suave pendiente, luego se le practica un anillo de piedra arenisca,parecido a los pozos de agua. Sobre el fondo se le confecciona un poyete (un escalón) alrededor, una boquilla por donde introducir la leña; también un canalón (caño) de tres o cuatro metros de largo a ras de tierra que facilita la entrada de aire para la combustión. Por último delante o la lado de todo horno habilitaban un amplio rellano llamado patio donde amontonaban, para tenerla a mano, toda la leña que iban a utilizar en un cochura.
El calero era la persona encarga de armar los hornos. Para ello empezaba a poner piedras de naturaleza caliza, sobre el poyete interior, subiéndolas hasta terminar formando bóveda (a la par que se va subiendo el muro interior de piedras calizas, se va amontonando leña dentro y ésta sirve como andamiaje). Al estar sobre una barranca, sólo la parte de delante llamada el pecho queda al descubierto; en este trozo, las piedras se cogen unas a otras con argamasa de barro, impidiendo de este modo la salida de flama por entre las grietas. Así no molesta al calero cuando introduce la leña a través de la boqueilla, faena que dura dos o tres días ininterrumpidamente, según el tamaño del horno… Una vez armado el horno, le prendían fuego y le iban suministrando leña durante dos o tres días seguidos, según su tamaño. La cochura terminaba en el momento en el que el humo cambiaba de color, señal inequívoca de que las piedras estaban cocidas. Con ello se había conseguido la calcinación de las piedras calizas, a una temperatura media de 880º a 900º, habiendo eliminado de las mismas el ácido carbónico (bióxido de carbono). Por tanto lo que quedaba de la piedra era el óxido de calcio (la cal viva) que hidratada con agua alcanza rápidamente una temperatura de 350º convirtiéndose en algo parecido a un volcán. El resultado es la cal apagada, utilizadapara blanquear todo tipo de paredes, también para la construcción. El noble oficio de calero sepierde casi totalmente cuando el cemento y la pintura hacen su aparición. De entre los más de 130 usos, el más importante es su alto poder desinfectante…”
Con lo que respecta a Benalup-Casas Viejas el mundo de la cal también ha sido muy importante. Debido a su estructura geológica abunda la caliza y su extracción se hace más fácil en el talud o relieve en cuesta que se forma entre la mesa baja y la vega. Recordemos que estamos ante un relieve tabular, donde por erosión diferencial se formó una mesa donde predominaba la caliza. Desde lo que hoy es el Ayuntamiento hasta la curva de Acho eran terrenos comunales, ejidos para el ganado que poco a poco se fueron apropiando de ellos. Allí se forman las principales caleras del pueblo. Una zona va desde lo que hoy es el Ayuntamiento hasta el bar de Polvarea. Y otra desde ahí hasta el Cañuelo. La primera va a ser fuente de disputas pues Antonio Vela Pérez Blanco se la apropió y durante la segunda república los vecinos la recuperan. No obstante, una parte pasó a sus descendiente en el franquismo, donde luego se instaló la fábrica de las palmas.