En la anterior entrada vimos como pese a los numerosos intentos de rotulación de las calles de este pueblo (en 1898, durante la Segunda República, durante el franquismo, los intentos del médico Francisco Mohedano o el cura Jesús Barberá o los primeros alcaldes socialistas) habrá que esperar a consolidación democrática actual y la consecución de la segregación para que el callejero se consolide y se sistematice.
Como en todos los lugares existen preponderancia de hombres sobre mujeres, destacan la presencia de nombres relacionados con la iglesia o se perciben los vaivenes políticos en el cambio del nombre de las calles. Pero la característica de este pueblo es como surge al hilo del problema agrario, dependiendo de Medina y en base a asentamiento ilegales de chozas la marginación y el aislamiento hace que el nombre de las calles no se consolide hasta la década de los ochenta.
Analizando el nomenclátor actual llegamos a la conclusión que la cuestión resulta compleja pero de los 121 nombres analizados solo 23 parecen el resultado de la imposición del poder tradicional (21 de santos y dos de personajes ilustres en el franquismo) y 98 o bien se impuso el deseo popular o son nombres puestos en democracia. De estos 98, 35 están relacionados con la flora y la fauna, 30 con lugares físicos, 32 de personajes (solo tres están relacionados con el poder tradicional), 17 de pueblos y ciudades y 6 de oficios y otros 6 relacionados con la Democracia.
Además, los nombres relacionados con los poderes tradicionales están en el casco antiguo, donde dominan las calles estrechas y el plano laberíntico, resultado de la ausencia de planificación, construyéndose primero las casas y luego aparecen las calles. Mientras los de carácter popular y relacionados con la democracia dominan en el ensanche moderno donde domina el plano en cuadricula, resultado de una planificación previa, haciéndose primeros las calles y luego las construcciones. Es decir, que hasta la década de los ochenta debido a la dependencia política, a la marginación y al aislamiento de la población el crecimiento lento y a base de asentamientos ilegales no permite un establecimiento claro y definitivo del nombre de las calles. Por eso, va a hacer a partir de esta época cuando se consolide y se establezca el nomenclátor del callejero benalupense-casaviejeño.
En las entradas posteriores entraré en detalles y pormenores de los diferentes nombres de calles, pero en esta entrada introductoria quiero poner tres ejemplos. El nombre de las calles San Francisco, Cervantes y Pinto. El primero no aparece en el plano de 1906 y si en un escrito de 1932. Se lo pone Antonio Vela Pérez-Blanco, propietario del inmenso solar meridional a la Alameda, en honor al santo del patriarca de la familia, el que compró dicho terrero, Francisco Vela López. El único nombre de escritor clásico en el casco antiguo es el de la calle Cervantes. Resulta extraño este nombre rodeado de otros de santos y de topónimos del lugar. Como San Francisco no aparece en el plano urbano de 1906, pero si en la relación de calles de 1930, es decir que se le puso durante la Restauración, sin que sepamos la causa y la razón. El tercer nombre que traigo a modo de ejemplo, es el de la calle Pinto. En el barrio de San Agustín se arregla esta calle en la década de los ochenta con fondos del empleo comunitario. El promotor quería ponerle Pino como nombre, los trabajadores, medio en broma, medio en serio le pusieron el nombre del encargado de la cuadrilla que era Pepe Pinto Ruiz. Y este se le ha quedado.
En definitiva, el nombre de las calles del pueblo refleja su historia y las relaciones de poder. Eso es lo que pretendo analizar en las próximas entradas. He planificado diez entradas. Como no hay estudios sobre el tema necesito la colaboración ciudadana para entre todos entender mejor el nombre de las calles de Benalup-Casas Viejas.




