Foto Mintz. Tres
chicos juegan al aro en las afueras del pueblo. Uno lleva una yanta de rueda de
una bicicleta y otro la cubierta. El tercero es lo único que mira directamente
a la cámara, mientras que los dos otros dos están embelesados con sus aros. Es
verano. La ropa que llevan es mínima. Pantalón corto y sandalias. El poste de
la luz de madera, las chumberas y la frondosa vegetación hacen el marco de esta
preciosa fotografía. Donde no hay niñas, ni objetos de valor alguno.
Simplemente se ha utilizado la rueda de una vieja bicicleta en desuso.  
En la anterior entrada sobre esta serie comentamos aspectos generales de los juegos tradicionales de niños. En la de hoy nos vamos a centrar en el algunos en concreto. Para ello seguimos basándonos en el libro de Tarifa Las tradiciones se rebelan.

Dicen Luis Gómez y Rogelio Ruiz: 

El trompo.- Este artilugio es un pequeño cono de madera con una punta de acero, al que se le lía una cuerda para lanzarlo dando vueltas sobre la púa. Cuando está bailando en el suelo se pasa la mano a ras del suelo y por entre los dedos se desliza hasta la palma de la mano bailando en ésta, siendo muy decorativo. A los trompos gordos se les llamaba Zamboas, y a los pequeñitos: Chunguitas. Era costumbre que en las disputas lanzaran los trompos a las azoteas llamado a este acto: Embarcarlos. Algunas veces el trompo se lanzaba mal y por tal motivo no bailaba dando un trompazo en el suelo. Se jugaba en grupos,para lo cual se pintaba un círculo en el suelo llamado la olla y sobre ésta se iban lanzando para que diera el primer puyazo dentro, pero bailando, el tropo tenía que salirse. Si no era así y se quedaba bailando dentro no lo podían coger; también lo tenían que depositar dentro si lo lanzaban y no bailaba, entonces los demás,lanzaban los suyos para darles un puyazo e intentar sacarlos fuera de la olla, si lo conseguían el dueño lo cogía y seguía jugando. Era habitual sacarle la puya redondita que éstos traían, y ponerle una puya más grande y afilada para dar grandes puyazos e incluso romper los trompos a los demás”.



Había una tradición y que a partir del 1 de noviembre no se podía jugar al trompo. Para eso había un dicho: “El día de los finaos, trompos y cuerdas a los tejados”. La tradición tiene una base climática. Llegaba el frío y los padres no querían que los hijos estuvieran en la calle al socaire del mal tiempo, por eso se retiraban los trompos y los niños tenían que jugar en el interior de las casas. Seguimos con otros juegos que aparecen en el libro de Tarifa las tradiciones se rebelan: 

Foto Mintz. Un niño y una niña llaman a un familiar dentro de la choza. Una tercera niña se entretiene jugando con materiales reciclados e inservibles. La choza, el pavo, la palangana y la cubierta de la rueda de una moto contextualizan esta foto de 1966. ¿Quiénes serán estos niños? ¿Qué será de ellos 51 año después?


«Malajastro.- Se jugaba en grupos, empezaban echando a suerte para saber quién tenía que agacharse. Para ello uno de los jugadores se escondía ñuna china en una mano, se iba salvando el que acertaba en que mano estaba la china, el último que quedaba perdía, y los demás saltaban sobre él, apoyando las manos enlas espaldas del agachado, al estilo del potro en gimnasia. Antes había trazado una raya en el suelo y el que la pisara al saltar o tocara al agachado con otra parte del cuerpo que no fueran las manos perdía, y tenía que sustituir al que estaba agachado. Antes de saltar había que gritar: Majalastro; cuando había saltado todos los jugadores el que estaba agachado se alejaba de la raya un metro y volvían a saltar todos de nuevo. Conforme el agachado se iba alejando de la raya, el primer saltador gritaba: de un salta malajastro o de dos saltos… y todos los demás tenían que saltar igual, el primero que fallaba sustituía al agachado. No ganaba nadie, solamente destacaban los que realizabanlos saltos más largos y elegantes
Pingo-mango.- Para aquel juego formaban dos grupos de igual número de componentes;por el sorteo de los chinos decidían el grupo que saltaba, el otro se prepara para que saltasen sobre ellos, uno se ponía de espalda a la pared, otro se agachaba y le ponía la cabeza en la barriga, y detrás de ése, otro y otro… Para que los miembros del otro grupo, empezaran a saltar encima de ellos. Si alguno caía o simplemente tocaba el suelo, el grupo de los que cargabanpasaban a ser los que saltaban. Pero, si se mantenían arriba y los que estaban debajo se arringaban (se caían), volvían a saltar otra vez los mismo. 
El escondite.- Era un juego distraído, ameno y muy utilizado por los legos. Del grupo de críos uno de ellos se tapaba los ojos y contaba hasta veinte, mientras los otros se escondían, el encargado de buscar a los demás era escogido cuando uno del grupo, el más peripuesto entonaba la cancioncilla: “Pito, pito,colorito/donde vas, tú tan bonito./A la era, verdadera. Pin, pan, fuera. 
Conciliada, para el acto de escoger. El que la entonaba, a la vez, iba señalando con el dedo a cada uno, al igual que la aguja de una ruleta, al que señalaba al término de la cancioncilla, era el escogido. Una vez que éste contaba hasta veinte y los demás se habían escondido, empeaba la búsqueda, cuando descubría a alguno, corría hasta el sitio donde contó y gritaba: pote por Luis y así con todos los que iba descubriendo. Pero, si alguien llegaba al sitio sin que él se perctatra gritando: salvo a Luis este quedaba libre. Cuando descubría a todos, entre el grupo de los no salvados se entonaba nuevamente la cancioncilla para escoger a uno nuevo que contara hasta veinte y seguir jugando hasta cansarse y cambiar de juego.
Otros juegos.- 
El aro, el pincho, el escondite, echar pulsos, las chinas, desojar margaritas, el escondite, marro, veo-veo, las chapas, mosca inmóvil, la gallinita ciega,el látigo, los columpios,las prendas, el pañuelo, las guerrilas…
Algunos juegos de niños era. 
Saltar la comba, al elástico, las mariquitas, el tocadé… casi todos los juegos de ellas, eran acompañados de bonitas y populares canciones: la gallinita ciega, Antón pirulero, Ahora que vamos despcio, un dos, tres, pollito inglés. Pase misi, pase misá. Fui a la carnicería, las cuatro esquinas, el patio de mi casa…
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