Un antiguo alumno, muy antiguo porque uno ya es muy viejo, me manda este vídeo que ha visto en youtube. Me dice: “Hola Salus, no sé si habías visto antes el vídeo que te he mandado. A partir del minuto 1 y 15 segundos se puede ver cuál era el clima social en Medina durante un pleno para la segregación de Benalup en 1985”. Efectivamente se puede ver el clima social que despertó la posibilidad de la segregación de Benalup de Sidonia en condiciones justa y naturales para este. Pero un día tan significativo como hoy me trae este vídeo más reflexiones.


En 1979 y en 1983 hubo mayoría de concejales benalupenses en el Ayuntamiento de Medina y en 1987 fue la lista más votada. Sin embargo, el conflicto estaba enquistado y tenía tanta profundidad política que el término otorgado para Benalup, que siempre fue la lucha, no lo iba a resolver el Ayuntamiento de Medina, sino instituciones superiores; la Diputación y sobre todo la ejecutiva provincial del PSOE que era el partido hegemónico en la provincia de Cádiz. Fue en ese contexto del enfrentamiento entre el propio PSOE gaditano provincial donde se jugó la batalla. El punto de inflexión de todo este proceso fue el pleno de agosto de 1985. El tiempo pasado nos otorga la perspectiva histórica que efectivamente se estaba jugando algo más que la legalidad o ilegalidad de un Pleno o un secuestro de ese Pleno. Por eso estas imágenes nos resultan tan reveladoras 32 años después. 












Uno de los puntos del orden del día de aquel pleno era la aprobación de la Segregación con el termino natural y justo que consideraba la mayoría de los concejales que eran de Benalup (9). Aunque la moción no tenía posibilidad de ser aprobada porque requería una mayoría de 2/3, una masa manejada por parte de un  grupo que se iba a ser con las riendas del PSOE de Medina (y de Cádiz, de Andalucía y casi de España a no ser porque Pedro Sánchez les ha salido rana) por muchos años impidió que se debatiera y se votara. La gente tomó el salón de plenos del Ayuntamiento y el pleno tuvo que ser suspendido. Es lo que podemos ver en la tercera parte de este vídeo tan significativo. 



Los concejales y personas  de Benalup que habían acudido fueron fuertemente abucheados y tuvieron que ser escoltados por las fuerzas de seguridad hasta sus propios coches. Evidentemente el acto se saltaba la legalidad vigente. Recuerda mucho a bastantes de los episodios del reciente “process” catalán. En Benalup aquellos incidentes se vieron como un ataque a sus aspiraciones y un secuestro de personas que tenían la condición de autoridad. Aunque en un principio hubo intención de denunciar ese atentado a la democracia presentando “una denuncia por insultos, desacatos y secuestro de autoridad en el ejercicio de sus funciones contra Juan Cornejo, Salvador y Esteban García Cornejo, Mariano Maeztu y Alfonso Parra, integrantes del grupo pro defensa del término.” (Diario de Cádiz), aquello quedó en agua de borrajas. En Medina los incidentes se vieron de otra forma, la suspensión había sido una decisión espontánea que tomó el pueblo ante lo que estaba sucediendo en la sesión”. Era un ejercicio de soberanía popular, de autodeterminación, de democracia. 



En la ejecutiva provincial del PSOE también leyeron el partido según sus intereses. Así el 24 de abril de 1986 Rafael Román y Ramón Vargas Machuca tienen una reunión con el grupo asidonense pro término en el que pactaron la disolución de este y que la mayoría se incorporaran a la agrupación local del PSOE de Medina. Grupo que iba a ser la base para esta candidatura en las elecciones de 1987. Parecía claro que el PSOE optaba por Medina, dejando a Benalup en un segundo plano, ante la imposibilidad de poner de acuerdo las dos posturas. Estaba claro que resistir era vencer, que el que no lloraba no mamaba y que la cuerda siempre se rompe por la parte más débil. Seis años más tarde se publicaba en el BOJA la segregación de Benalup pero con un término que dejaba más contentos a los asidonenses que a los benalupenses.




Pero este vídeo visto 32 años más tarde, el día que una parte de los catalanes manipulados hábilmente por una burguesía experta históricamente en ello (El corpus de sangre de 1640, el 11 de septiembre de 1614, la postura a favor del dictador Primo de Rivera para que desactivara el potente sindicalismo catalán y el pistolerismo que se había desencadenado, la declaración del estado catalán en octubre de 1934, las habilidades de Pujol en los últimos años de la transición y primeros de la democracia o el viraje a posiciones más radicales al hilo de la reciente crisis inciada en 2007) plantean otro pulso ilegal y supuestamente democrático a otra buena parte de los catalanes y la mayoría de España me hace pensar que ojala no ganen siempre los mismo y no salgan perjudicados los de siempre. “España nos roba” “Nadie paga tanto peaje como nosotros” “Medina por su término” o “No nos moverán” son eslóganes que magistralmente utilizados mueven masas y cambian muchas opiniones.  Tanto unos políticos como otros siempre han maniobrado hábilmente no sólo para que no los muevan del sillón, sino que han llegado a las más altas cotas del poder personal, que es lo que en el fondo buscaban y buscan. Eso sí poniendo en riesgo la convivencia pacífica de los ilusos y pacientes ciudadanos que como tales, con derechos y deberes cívicos  y no súbditos queremos vivir unos con los otros, convivir y esperar a que pase la marea. 



En 1640 ante el intento del Conde Duque de Olivares de imponer la Unión de Armas que significaba que las numerosas guerras en las que estábamos inmersos los españoles debían pagarlas todos y no sólo los castellanos, Portugal, Cataluña y el ducado de Medina Sidonia se levantaron en armas. Portugal consiguió y sigue independente (habrá que replantearse esto alguna vez, tendemos a la unión). Andalucía no se separó de España y la conjura del duque fue descubierta. Nunca más se supo de veliedades independentistas andaluzas. Cataluña se incorporó al estado francés, pero viendo que era peor el remedio que la enfermedad volvió de nuevo al redil. Después con el decreto de Nueva Planta y  la llegada de los borbones perdió todos sus fueros, pese al enfrentamiento y revuelta del 11 de septiembre de 1714. El siglo XVIII, mientras que España en general y en Castilla en concreto se arruinaba, Cataluña guiada por su hábil burguesía conoce un gran periodo de auge que la llevará a la hegemonía actual. Las pequeñas y medianas propiedades agrarias (al contrario que los latifundios andaluces) invertían sus ganancias en la industria y el comercio. Se eliminó el monopolio comercial castellano con América y Cataluña ganó muchos enteros. Así como la política proteccionista que perjudicaba al resto de España porque comprábamos la ropa más cara, pero beneficiaban a su incipiente industria textil. Efectivamente el que no llora no mama.  Y de eso siempre ha sabido y sabrá la burguesía catalana. 



Dice hoy mismo Manuel Jabois en El País: «Puede responderse que detrás de tres millones de personas en éxtasis hay otras tres mirando espantadas a través de las cortinas cómo se les echa de su país sin moverse de casa. Por eso hay una parte de España que se opone a esto no por españolismo, ni por patriota ni por la unidad de una nación que a mí personalmente no me importa nada; sino para impedir, hoy y en cualquier momento, que unas personas decidan unilateralmente privar de derechos a otras porque se crean mejores y han sido más conscientes de su propio sufrimiento que el resto, dentro y fuera de Cataluña. Porque en algún momento puede parecer que sólo ellas han sufrido a Franco, sólo ellas han pagado la corrupción sistemática del PP, sólo a ellas se les han hecho recortes de derechos y servicios sociales, sólo a ellas les produce repugnancia la adolescencia fascista cantando en Cibeles el Cara al Sol, sólo ellas han sido castigadas por esa entidad opresora que es Madrid, tan opresora que los propios madrileños se independizaron de su ciudad poniendo de alcaldesa a Manuela Carmena. En nombre de la insolidaridad se han querido quedar con todo el sufrimiento y no dejar nada para los demás. Sólo así se explica que la feliz burguesía catalana se presente no como cómplice y promotora de la derecha corrupta, sino como víctima de una agresión insólita que ha despertado de repente su identidad nacional».
En mi época juvenil nos gustaba decir que a los niños se les cuenta cuentos y a los mayores se les engaña con nacionalismos. De un lado y de otro. Y que conste que creo que no hay nada más peligroso que aquellos que tienen tan pocos escrúpulos que no dudan en utilizar los sentimientos de la población, (equivocados o no, realistas o ilusos, pero al fin de cuentas, sentimientos que eso es el nacionalismo) para medrar y escalar personalmente en una escalera hacia el cielo que los conduce a ninguna parte. Reconozco que el conflicto en Cataluña está enquistado y como dijo Blas de Otero, yo sólo pido la paz y la palabra: “Escribo/en defensa del reino/del hombre y su justicia. Pido/la paz/y la palabra”. Ponerse de acuerdo no tiene porque significar pisotear al contrario, ponerse de acuerdo es asegurar la vivencia conjunta, la convivencia a medio plazo. Pero para eso tanto los intereses personales  de los políticos que aprovechan el nacionalismo español, como los que aprovechan los políticos del nacionalismo catalán los tienen que dejar al margen y si no lo hacen, a base de votos los deberíamos mover nosotros. Del barco de Chanquete y de la política nacional. 






Mi antiguo alumno y sin embargo amigo tiene razón el vídeo sirve para ver el clima social de Medina en agosto de 1985. También para entender que este documento  nos demuestra como argumenta  Walter Benjamin, que los que más necesitan conocer la historia son los oprimidos, para no olvidar que su situación no tiene nada de «natural». Y que el fin, nunca, pero nunca, nunca, debe justificar los medios. Suerte para hoy, para los catalanes, para los andaluces, para los españoles y para los ciudadanos del mundo. Ojalá no tengamos que acordarnos de aquella canción con la que retrato López Gálvez a los campesinos de Casas Viejas “madrecita mía, me paso la noche contemplando las estrellas sin encontrar la mía; ¿será que he nacido sin ella?». Estos días han llegado por las redes sociales muchos mensajes referidos al process, al mío no han llegado ni muchas esteladas, ni muchas banderas españolas. Ayer un mensaje de Seve Pacheco decía: ·»Hoy más que ayer, pero menos que mañana, me las sudan todas las banderas. Antonio incluido. Mucha policía, poca política». Salud. Me apetecía dar mi opinión sobre lo que me preocupa. Nos vemos en los bares y nos leemos en los blog.
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