Tal día como hoy hace 59 años que se descubrió por una cuadrilla de albañiles benalupenses el tesoro de Carambolo. La esfeméride nos sirve para recordar uno de los hallazgos arqueológicos más importantes de la historia de España. También para incidir que fue fruto de la casualidad y que la civilización tartéssica sigue envuelta en el misterio y la magia. Una serie de personajes nos van a ayudar a centrar la cuestión.
José Ramón Mora Figueroa Allimes es un personaje muy importante en el devenir de la comarca da la Janda. En 1941, José Ramón Mora Figueroa compró la hacienda principal de su tío José Mora Figueroa y Gómez Imaz VII Marqués de Tamarón y empezó a adquirir las de sus 156 primos. De las 500 hectáreas con las que empezó pasó a 3.000 hectáreas. Había estudiado en EEUU y empezó a exportar tecnología e ideas de allí, lo que junto a los adelantos holandeses aprovechó para conseguir que se desecará la Laguna de la Janda, proyecto que entraría en su última fase a principio de los años sesenta. Fue un gran tirador de pichón, ganando numerosos premios internacionales, como este que aparece en el ABC de mayo de 1949.
Juan de Mata Carriazo y Arroquia, nació en Jodar Jaen el 13 de mayo de 1899. Tras cursar estudios en la universidad de Granada y la complutense de Madrid consiguió la cátedra de Prehistoria de la Universidad de Sevilla. Fue discípulo del gran historiador Manuel Gómez Moreno y era, además un gran arqueólogo. Señalar que dedicó gran parte de su vida a encontrar, sin éxito, la mítica ciudad de Tartessos, teniendo muchas publicaciones y libros en su haber con este tema.
Fernando Sánchez Dragó, nació en Madrid en 1936. Periodista y escritor siempre ha estado asociado a la polémica y al mundo mágico. A lo largo de su vida, ha ganado diversos premios literarios Cabe destacar el Premio Nacional de Literatura en su modalidad de ensayo 1979 que obtuvo por su obra Gárgoris y Habidis. Una historia mágica de España, en la que estudia el enigma de España. Donde recrea la leyenda de estos personajes del mundo tartésico, basándose en una interpretación muy personal de algunas pinturas del Tajo de las Figuras.
Francisco Cózar Castro a principio del siglo XX se instaló en Casas Viejas procedente de Tarifa. Sus hijos, nacidos en esta localidad van a formar una de las sagas de albañiles más importantes del pueblo. Ese fue el caso de Bernardo, Eugenio, Andrés, Cayetano y Fernando Cózar Cabañas. De uno de ellos Andrés, escribe su nieta Tibisay en libro la Tierra: “Fue el primer empresario de Benalup que surgió de la nada y que llegó a tener bajo su mando a más de doscientos empleados dedicados a la construcción. Pionero también en salir del pueblo para trabajar fuera, haciéndolo incluso fuera de la provincia, como en Sevilla” Su gran potencialidad vino dada por la relación que estableció con la empresa de Mora Figueroa. En las Lomas se estaba realizando unas obras por parte de una empresa del Coronil, pero por diversos motivos se fueron y llamaron a la cuadrilla local de Andrés Cozar. Este fue el inicio de la relación entre las Lomas y los albañiles benalupenses que iba a perdurar en el tiempo, convirtiéndose en la cuna de la albañilería de Benalup. Pero la expansión fue tan grande que rápidamente extendieron su radio de acción a toda Andalucía y contrataron a otros albañiles de pueblos cercanos, como fue el caso del asidonense Alonso Hinojos del Pino
El filólogo Alberto Porlan (Madrid, 1947), especialista en toponimia y autor de la monumental Los nombres de Europa, ha reunido sus trabajos sobre Tartessos en Tartessos. Un nuevo paradigma y ha dicho que la capital del antiguo reino pudo estar en una isla fluvial del río Barbate. La laguna de la Janda es la que Porlan considera el lago que todas las fuentes de la antigüedad histórica ubican junto a Tartessos y que Adolf Shulten y otros arqueólogos han identificado con la desembocadura del Guadalquivir, un gran delta en la antigüedad.
Rodrigo Medina Benjumea (n. Sevilla, 1909 – † Sevilla, 21 de marzo de 1979), arquitecto. Desarrolló su vida profesional en OTAISA (Oficina Técnica de Arquitectos e Ingenieros, S.A.), junto a Alfonso Toro Buiza, Luis Gómez Stern y su hermano Felipe Medina. También trabajó como arquitecto municipal. Entre las obras proyectadas por Rodrigo Medina en Sevilla destaca la Estación de autobuses del Prado de San Sebastián, un complejo y gran edificio que incluía en su programa la creación de dos bloques para viviendas.





